Es la primera vez que hacemos esto en cinco años, pero creo que es necesario. Creo que necesitamos desconectar un poco y coger fuerzas para el nuevo año. Romper la rutina de cada semana, leer, escuchar música tranquilamente, preparar nuevas reseñas, especiales y otras secciones. Además hay muchas cosas que habría que mejorar en la estructura del portal. Lástima que tenga tan poco tiempo y menos ganas de hacerlo.

Volvemos en Septiembre.


Afronto cada etapa de la vida con una mezcla de miedo, supongo hacía algo desconocido, e ilusión. Pero no entiendo por qué cada cambio supone el alejamiento de activades que eran cotidianas en la etapa anterior. Muchas veces no me doy cuenta pero hubo un día que dejé de jugar, abandonando la infancia, que dejé de hacer tanto deporte, cuando acabó la epoca adolescente y universitaria…
Ahora que vivo ilusionado viendo crecer día a día a mi pequeño, pero hay veces que se encienden las cenizas de un fuego que parecía apagado… Escuchando la crónica de las tres horas del concierto de The Cure de ayer en Madrid. Hablando con amigos de las canciones que tocó, de la magía de escuchar a Robert Smith en directo…
No puedo retener las lágrimas por más tiempo…
Todo va demasiado deprisa…

Recuerdos. Imágenes en blanco y negro en un libro de fotografía.
Hace algo más de cinco años vagaba por ese inmenso supermercado cultural que todavía resiste orgulloso en el centro de Madrid. Hablo de la FNAC, criticado por muchos, alabado por otros, no sé siempre recuerdo la primera vez que lo visité, nunca había visto nada igual y ese recuerdo perdura aún e mi memoria. Ese día acababan de estrenar un nuevo libro de Mario Benedetti. Se trataba de una recopilación de poemas ilustrados con fotografías de diversos autores. Cada autor había plasmado en imágenes lo que había sentido leyendo las palabras del poeta y escritor uruguayo.

Hacía tiempo que todas sus obras llenaban ya las estanterías de mi casa, desde que un día lo descubrí cuando apenas había terminado el instituto. Benedetti tiene el especial don de ser un poeta sencillo y que, gracias a esa especial habilidad, consigue llegar a gente que como él nos consideramos sencillos. Utiliza una autopista directa en lugar de perderse por innumerables carreteras comarcales que sólo hacen que intentar despistar, o desesperar, a todo aquel que intente aventurarse en este extraño desafío. Con él coincido cuando dice que “la sencillez es una de las virtudes más complicadas de este viejo mundo”. También reconozco el mismo riesgo inherente a esta palabra, “cuando uno es sencillo (en su habla, en sus actos, incluso en su poesía) corre el incomodo riesgo de ser tomado por tonto”, incluso “hay críticos, por ejemplo, que son propensos a elogiar solamente aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos. Esos mismos críticos tampoco los entienden, claro, pero tienen cierta habilidad para cabalgar fuera del misterio, haciendo de su ignorancia una forma inédita de discreción”.
Es esta sencillez la que te absorbe de cualquiera de sus obras. Sentimientos que sólo él es capaz de transmitir con palabras que uno hace suyas en el mismo instante de leerlas.

Abrí aquel libro para echarle una ojeada y coincide que el poema elegido por el azar de ese día fue “No te salves”. Aquellas palabra que hacía tiempo que no leía fueron, por sencillas, la idea que estaba buscando, el origen sobre el que empezar a construir algo.
Al salir de allí, con nuestra bolsa llena de discos y libros, sentados en una cafetería cercana, la idea empezó a tomar forma. Surgió la complicidad al instante.

Han pasado cinco años y cuando llega esta fecha, recordada por nuestro proveedor de Internet para renovar el contrato, surge la misma pregunta “¿seguimos o lo dejamos?”. Este año la pregunta estaba también llena de dudas y de sombras.
Ayer desperté y tenía en el buzón el puntual correo de Santos Domínguez cargado con su propuesta para esta semana. Seguí el enlace hacía la revista “Encuentros” y allí estaba la portada de Vivir adrede la última obra de Mario Benedetti. Las palabras de Santos vuelven a despertar aquellos recuerdos de una imagen en blanco y negro en un libro de fotografía.

Gracias Mario.
Gracias Raúl.
Gracias Santos.Gracias Ana.
Gracias David.
Seguimos…

Una de las ideas que siempre he tenido en la cabeza es hacer un sección de Cortos dentro de la de Cine. Al principio era imposible porque no disponíamos (ni disponemos) de suficiente espacio en el servidor, ni suficiente ancho de banda como para colgar videos y que la gente los pudiera ver o descargar. Ahora, con youtube plenamente asentado, todo es mucho más fácil. Sobre todo cuando los creadores empiezan a hacer uso de esta plataforma y cuelgan sus trabajos para que todos puedan verlos.
Nosotros empezamos con el corto de Flores en el parque de Mariel Maciá y, después de mucho tiempo, hemos retomado la propuesta con Cowboy de Mediodía de Alberto Blanco.
Como todo lo que empezamos no sé muy bien que continuidad podremos darle, pero me gusta que al menos lo hayamos intentado.

Como siempre, lo díficil es buscar trabajos sobre todo cuando se carece del tiempo suficiente, si alguién tiene sugerencias o quiere enviarnos enlaces a sus trabajos pues ya saben donde estamos.

Cada semana intento buscar un tema sobre el que, de alguna menera, gira lo que publicamos. Pero me resulta muy complicado tener todo listo a tiempo… y al final la idea de portada se corresponde con el disco que estoy escuchando, por ejemplo, cuya reseña se publicará dentro de una, dos o tres semanas más tarde.

Esta semana, sin embargo, ha sido distinto. Tenía en mente unir el último disco de Lek Mun con las obras de Verónica Bueno aprovechando la “historia de lo efímero” como hilo conductor. Al final, cuando menos tiempo creía que tenía, conseguí montar la galería virtual, escribir la reseña del disco, pedir los permisos a los autores y, sorprendentemente, todo ha salido genial.

Me gusta mucho unir la música con el arte, como ya hicimos con Antía Moure y Aroah.

Muchas gracias a Verónica Bueno (y a Isidro) por dejarnos publicar sus obras y a SiNLovers Records (y a Sergio) por dejarnos usar el tema de Lek Mun y ayudarnos a descubrir de nuevo un grupo y un disco alucinante.

P.D. Que pena que la entrevista a Joaquín Rodríguez no saliera porque su estudio sobre el futuro del libro es impresionante y hubiera acompañado perfectamente a la reseña de Santos Domínguez… En fin, no puede salir siempre como uno sueña…

Impresionante reflexión y recomendación que viene de mano de Santos Domínguez. Joaquín Rodríguez, sociólogo y director de la revista Archipiélago, acaba de recopilar gran parte de los artículos que componen su blog Los futuros del libro en un volumen, Edición 2.0. Los futuros del libro, que publica Melusina con prólogo de Sergio Vila-Sanjuán.

Lo mismo que ocurre en la música esta pasando en el resto de áreas culturales. La generación digital rompe con los intermediarios y estrecha la comunicación entre el creador y el usuario final. Todo esto conlleva que la industria, aposentada desde hace muchos años en su pedestal, se revuelva y llene de sacos de arena un rio cuyo cauce es cada vez más grande. Quieran o no la evolución es inevitable y lo más sensato sería analizar la nueva era digital y sacar el mayor provecho posible de las nuevas tecnologías.

Mucha información en Los futuros del libro.

Fin de año y comienzo de otro. Tiempo para hacer balance y nuevos propósitos, proyectos e ilusiones. Desde la perspectiva del año que comienza todo parece posible, aunque sea por un instante. Lo escrito en aquel pedazo de papel parece convertirse en realidad, sientes energías renovadas aunque lo único diferente al día anterior fuera un número.

Siempre una imagen vale más que mil palabras, sobre todo si son las mías, así que dejo a las manos fotografiadas por Nicolás Muller hace más de 70 años, portada de la revista durante esta semana, para que lo explique. Manos que sólo conocen el trabajo y que, al final, se muestras vacías.

El 2007 se cierra con todas las secciones del portal a pleno rendimiento, nunca pensé que aquello que sólo eran anotaciones en una servilleta de papel se plasmara finalmente en algo tangible. La exposiciones virtuales que han dado un sentido a nuestra sección de Arte, el especial “El día después” que por fin conjuga una de las ideas del portal uniendo el arte y la música y, sobre todo, la sección de Literatura que hoy por hoy parece la más fuerte de todas. La colaboración de Santos Domínguez con la publicación de su libro de la semana y sus especiales para el Día del Libro, Verano y Navidades han conseguido darle la continuidad necesaria para que tenga sentido. En la recta final del año surgió una nueva colaboración de lujo, David Alhambra se une al proyecto literario dando su especial visión y síntesis son unos Apuntes de lectura imprescindibles.

En la parte de fracasos, sin extenderme mucho, el primer puesto lo ocupa nuestro foro que nunca atrajo la atención de nadie. El hecho de centrarse en una parte del abanico, creo que la sección de Arte es la que más cuidados ha requerido, conlleva el inconsciente descuido (mala palabra) del resto. Menos mal que para la sección de Cine tuvimos el apoyo desinteresado de Ana con sus reseñas inolvidables.
Pero la sección de música pide a gritos la vuelta frecuente y periódica de nuestro experto, fanático y co-fundador de este proyecto virtual. Ojala sea este 2008 el año del regreso de Rolling Man. ¡Te echo de menos!

Año V y vuelve la de nuevo la pregunta ¿seguimos o lo dejamos?

Injusticia y tristeza. Ojalá existiese el indulto en esta extraña función.
Si hubiera esa oportunidad para la amnistía, si fuera posible perdonar el fatal desenlace a quienes pasaron enriqueciendo la existencia del resto, Fernando Fernán Gómez debería estar aún entre nosotros. Y, de alguna forma, su legado siempre estará ahí.

Este verano ha pasado casi en blanco en cuanto a acontecimientos musicales se refiere. Mientras que otros años he recorrido media España de festival en festival, este año, sin embargo, no ha sido así. Y creo que hice bien. Aunque apenas tuve tiempo, tampoco lo eché de menos…
En fin, que llega el otoño y uno regresa a las citas con una ilusión que ya había olvidado. Es más, hubo un tiempo que iba a los conciertos como una especie de autómata, sin ganas, como una especie de rutina maldita.

Ayer, camino de La Fábrica para recoger mi photolatente (hasta el jueves se pueden comprar por 0,60 céntimos), recogí las entradas para tres acontecimientos imprescindibles: Elvis Perkins, José González y Wilco. Otoño de infarto.

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