Fri 5 Jun 2009
Hace tiempo que no escribo por aquí… Podría volver a hablar de la excusa del tiempo, pero hoy me doy cuenta que es todo un auto-engaño. Hoy quizás tenga menos tiempo que nunca pero he recibido un mail inesperado, con una enorme sorpresa en el interior. Suficiente motivo para sacar minutos y transcribir en este espacio la misma carta. Una carta de presentación de un proyecto de un viejo conocido, también antiguo colaborador de esta web: César Arza González.
La buena noticia es que ha reunido sus imprescindibles poemas y microrelatos en un blog que no es un blog, como él mismo dice. Pero quizás sea mejor que él mismo se presente y lo presente. Para mí una cita necesaria y regalo para todos.
http://elautenticovincentprice.blogspot.com
Hola a todos,
al igual que Magritte plantó aquello tan famoso de “esto no es una pipa” justo debajo del dibujo hiperrealista de una pipa, yo quiero presentaros el blog que me he decidido a crear con la siguiente declaración de intenciones: “esto no es un blog”.
Y no lo digo por hacerme el guay y el cultureta, ya que de este modo he conseguido comenzar el correo con esa fórmula tan autobómbica (permitidme la expresión) que consiste en empezar una declamación soltando eso de “como decía fulanito [sea fulanito un artista o pensador con el suficiente aura de prestigio culto] …” y después, modestamente, enlazar el pensamiento de dicho personaje con el propio de uno, poniéndose en cierta forma a su altura… sino porque es verdad.
Los que, a lo largo de los años, habéis tenido la desgracia, paciencia y comprensión para aguantar los centenares de líneas que suponen un correo reflexivo mío, estaréis temblando, pensando en lo que se os viene encima. Los demás, advertidos estáis. La ley y una sentencia judicial me obligan a encabezar con este aviso: Probablemente lo que viene aquí debajo os robe un par de horas de vuestra vida (como los hombres grises de Momo) y os provoque pesadillas y sudores fríos al recordarlo (también como los hombres grises de Momo). Si no queréis continuar, gracias por haber llegado hasta aquí, y simplemente pediros que, en algún momento que tengáis tiempo que perder y ganas, deambuléis un rato por http://elautenticovincentprice.blogspot.com y subsiguientes entradas. Pero si alguien tiene curiosidad acerca de por qué este blog no es un blog, y se ve con fuerzas suficientes para seguir, que tenga la valentía de adentrarse en los innumerables, interminables y alambicados párrafos de por aquí abajo.
Un blog, por definición, debería ser algo así como un diario personal pero a la vez público, en el que el autor o los autores, de forma más o menos periódica, desgranan sus pensamientos, publican sus poemas y relatos, explican sus hobbies, desarrollan sus opiniones sobre la actualidad o cualquier tema que les afecte y cuentan lo bien que lo pasaron mazo a sako total el finde fiestón pedo se sale X-DDDD
En principio, este blog sólo incluirá microrrelatos y poemas. Tal vez de vez en cuando, si surge (no prometo nada) alguna reflexión, tal vez alguna foto, tal vez alguna tontería. Pero, con esta salvedad, aún podría seguir siendo considerado un blog como Justin Hall manda. El quid de la cuestión, de la diferencia, estará en el concepto “diario”, en la periodicidad. Ojalá tuviera la fuerza de voluntad suficiente (y, sobre todo la inventiva, la imaginación, las ideas, la pasión) de hace unos años, y pudiera prometer que, de forma más o menos constante, este blog que no es un blog se actualizará con nuevo material, un microrrelato cada semana como cuando los escribía para la sección de la radio de Millás, un poema cada tres días como en las antiguas épocas del amor más desesperado y primariamente adolescente. Si abro este blog, es para intentar forzarme, para, poniéndome yo mismo un compromiso ante mí y ante vosotros, intentar obligarme a “volver a empuñar la pluma” como en los viejos tiempos. Pero soy realista y ya desde el principio asumo y anuncio que será difícil. Lo intentaré, pero me conozco, conozco mi “síndrome de Babbage”, por llamarlo de alguna forma (planes y proyectos que apenas nada más empezar son desplazados por nuevos planes y proyectos, que a su vez apenas nada más empezar son desplazados…), y pido perdón ya desde el umbral.
Y es que, en cualquier caso, aunque no hubiera ninguna actualización desde este su primer día de existencia, este blog no sería un fracaso ni habría nacido muerto. Porque, la idea fundamental al crearlo no es que sea un blog, o un diario, sino un recopilatorio, para compartirlo con vosotros, del pequeño puñado de poemas y microrrelatos que he escrito a lo largo de los años (la mayoría, desgraciadamente, hace muchos, demasiados años), que he colgado directamente como entradas ya nada más empezar, y que no quiero que se pierdan.
Vedlo como un libro: ésa es la razón por la que os pediré que entréis en él a partir de la primera entrada (para que sea fácil, he colocado un enlace a ella en la página principal del blog, junto con esta misma explicación), la primera página, y a partir de ahí vayáis avanzando, pasando las páginas hacia adelante como cualquier otro libro, entrada tras entrada, y NO que comencéis vuestra lectura por la portada principal (http://elautenticovincentprice.blogspot.com), que siempre, haya nuevos textos o no, corresponderá a la última anotación, a la última página del “libro”, que simplemente contendrá un aviso comentando todo esto. Sí, eso es, creo que podría definirlo todo en una frase: “esto no es un blog, es un libro online”. Que tal vez crezca, añadiéndole sucesivos colofones según se me ocurran (o no) nuevos poemas e historias, y tal vez no (lo más probable, me temo). Pero que, aunque se quede así, como hasta ahora, con su principio (”Constelaciones”) y su final (”Y tú me lo preguntas”), no será un fracaso. Será mi regalo a vosotros, mi libro, mi primer libro, mi único libro, puesto enteramente a vuestra disposición.
(Inciso: en mi época más “flipi”, poe thedoors rimbaud allenginsberg son lo más y todo eso, decidí que mi primer libro tendría el ligeramente petulante y para nada impetuoso título de “Estrellas de carne insomne”. Podéis imprimirlo y confeccionar una portada en word con ese nombre, arial tamaño 42)
En cuanto al “nick” bajo el que finalmente presento el invento… Bien sabía la Emperatriz Infantil que uno no está completo hasta que alguien le pone un nombre, y algo parecido supongo que quiso decir Machado con esa frase que siempre me ha erizado los pelillos del brazo de “Dicen que el hombre no es hombre / hasta que no ha oído su nombre / de labios de una mujer”. No seáis maliciosos, el origen de “el auténtico Vincent Price” no es romántico (quiero decir, no proviene de un enamoramiento, correspondido o no), más bien viene de un buen amigo, pero la idea es la misma: uno existe en cuanto a los demás. Uno está solo hasta que los demás lo salvan. La vida de uno está coja hasta que es algo para alguien. Y cuando alguien te conoce, te reconoce, te distingue entre el resto de la masa y con ese reconocimiento es capaz de ponerte un apodo cariñoso y cómplice que te define, te está dando un nombre, te está dando un ser, una entidad, un cuerpo, un marco. Existes porque alguien te mira y le importas, igual que ese árbol que cae en el bosque y nadie sabe si hace ruido o no. Muchas gracias a aquél que, desesperado por tener que aguantar durante largas horas al día mis lamentos ciclotímicos, por mi actitud angustiada, extrema y muchas veces existencialmente catastrofista, me regaló el nombre de Vincent Price (tras ver el “Vincent” de Tim Burton), por aquello de ver en mí un modelo casi “de libro” del más inseguro y torpe romanticismo desmedido. Y mi agradecimiento también porque, gracias a su insistencia a lo largo de los años, y a la insistencia y ánimos de otros tantos que afortunadamente saben quiénes son y para los que el agradecimiento se hace largamente extensivo, este blog que no es un blog existe.
Si os gusta lo que leéis, sentíos libres de trasladar el enlace que os he indicado (http://elautenticovincentprice.blogspot.com) a quien creáis que pueda interesarle, a quien creáis que pueda apreciarlo también. A estas alturas ya no necesito mentir, y hay confianza suficiente como para no andarme con falsas cortesías y modestias de garrafón. A todos nos gusta que nos lean, y punto. Cuando el Barsa juega contra el Alcoyano y ves en la tele al entrenador del Barsa diciendo que es un partido igual de importante que otros y que respetan al rival porque va a ser un enfrentamiento duro y difícil como contra cualquier otro equipo, pero luego sale al campo con ocho jugadores del filial, todos sabemos exactamente lo que quería decir. Yo no voy a andarme por las ramas: me sentiré tremendamente honrado si este blog que no es… etcétera llega incluso a gente que no me conoce, y es apreciado por ellos. Hago especial hincapié, en cuanto a esta idea de “libre distribución”, lo digo porque tengo que decirlo, en si alguien tiene algún conocido que sea editor, y que esté especializado en libros arriesgados, independientes, basados en géneros tan poco comerciales como la poesía y el microrrelato de baja calidad.
Por supuesto, voy a terminar con la misma fórmula autoprestigiante (y permitidme también esta expresión. El diccionario tiene en la egolatría un fértil y amplísimo campo en el que crecer. Al igual que los avances científicos expanden el léxico en ese campo, y los esquimales tienen no sé cuantas palabras para referirse a los diferentes matices del blanco, la estupidez cerril mira-ombligos que hoy surge en cualquier lado como los champiñones debería permitirnos inventar, desarrollar y pulir decenas de conceptos en tan fascinante ámbito), voy a terminar con la misma fórmula, decía, que al principio: leí una vez una frase del poeta Ramón Buenaventura que era algo así como que “Rimbaud dejó la poesía cuando cualquier persona razonable debería hacerlo, es decir, a los veinte años” (lo irónico y probablemente inteligente del caso es que cuando leí esa frase Ramón Buenaventura tenía más de ochenta años y seguía escribiendo y publicando, pero eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión). Evidentemente, no voy a compararme con Rimbaud: daos un paseo por la blogosfera y ya encontraréis los casos suficientes de ello (unos cuantos miles) como para que me una yo también a la fiesta. Además, ya no tengo edad. Pero quiero terminar, de nuevo, pidiendo perdón, o tal vez, si queréis verlo así, justificándome torpemente: todo lo que váis a leer aquí, al menos al principio (repito por úlitma vez: si crece, bien, si no, también), está escrito hace, como poco, cuatro o cinco años, la mayoría incluso más. Y está escrito entonces porque era entonces cuando tenía que escribirlo. Porque en su momento necesitaba, con una urgencia casi física, sacar de mi interior historias como “Constelaciones” (que sea la primera entrada no es casual, es una declaración), “Mecánica cuántica”, poemas como “El vampiro” o “Allá donde se fueron”. Y me di cuenta, como Rimbaud (pero, insisto, sin compararme con él en cuanto a calidad y espíritu poético, tal vez sólo en cuanto a las posteriores desgana y descreimiento), que, una vez escrito esto, quizá ya no tenía nada más que decir. Porque esos tres o cuatro microrrelatos (”Constelaciones”, el que más, el más definitorio), ese par de poemas que he colocado al principio, definen completamente lo que soy. Seguir después de ellos, cuando sientes que, en cierta forma, no te queda nada que decir acerca de ti (porque todos escribimos sobre nosotros mismos, lo que nos duele, lo que nos asusta, lo que creemos, lo que soñamos, lo que sentimos, lo que querríamos que fuera, lo que querríamos que hubiera sido, lo que nos hace pensar) podría ser falso, forzado, hueco. Para qué decir más y aburrir más mareando la perdiz si en esas dos páginas y media ya está dicho todo. Prometo que voy a intentarlo. En vuestas manos estará juzgar si he recuperado mi verdad. Pero, si no lo hago, no lo consideréis un fracaso, no olvidéis, por favor, que lo que está escrito hasta ahora, mi libro, es todo lo que necesité decir. Que quede ahí como mi tesis sobre lo que es el mundo (”el mundo, las mujeres y la vida”, los temas realmente importantes, cambiando un pelín la frase de Benedetti, quien a su vez había cambiado un pelín la original de Schopenhauer que enumeraba amor, mujeres y muerte), y que esto que en su momento escribí y que es lo que pienso y lo que soy no se pierda (vaya tópico de mierda que voy a soltar) como lágrimas en la lluvia.
Un abrazo fuerte para todos, y mi agradecimiento por vuestro apoyo y amistad a lo largo de los años,
César A.


