Thu 17 Nov 2005
Extracto del artículo La guerra de Doppy en los suburbios de Pablo Ordaz, enviado especial en París. Se trata de una entrevista a Doppy Gomis, nacido en los suburbios de Francia de padres senegaleses. Esta es su opinión sobre lo que está ocurriendo en Francia:
“Ya no se cree en nada. No se cree en el esfuerzo porque los chavales de 15 años ven que los que tienen 25 y fueron buenos estudiantes siguen en el paro, viviendo en casa de sus padres, amargados y sin futuro. Y ven al mismo tiempo que los que optaron por la delincuencia, por el tráfico de drogas ya tienen buena ropa y buenos coches; ya se han marchado de casa. Ahora son los chicos malos el ejemplo a imitar. Tampoco se cree en la religión. Muchos vecinos de mi edad se hicieron musulmanes muy deprisa y perdieron la cabeza. Algunos desaparecieron y luego supimos que los habían encontrado muertos en Afganistan. Por eso, ahora, tampoco la religión consigue reclutar a mucha gente. Y tampoco ya nadie cree en Francia. Nuestros padres vivieron para construir el país y, ahora que está construido, ya no nos quieren. La mala situación económica hace que por primera vez haya franceses haciendo el trabajo que antes sólo hacíamos los inmigrantes.”
Mientras que los políticos siguen divagando sobre reformas educativas, no ven que aquellos que optan por estudiar una dura carrera están, o bien en el paro, o bien en una consultora trabajando una media de 11 horas por un sueldo mísero. Y que los que decidieron dejarlo y meterse en negocios como la construcción (no tiene por qué ser todo delictivo) ahora se pasean con sus coches último modelo por las calles.
El problema de la educación no sólo afecta a los inmigrantes sino a todos. Lo que más me preocupa es que la gente no quiera estudiar, no quiera saber el por qué de las cosas, no tenga estímulos… Que todo aquello que no dé dinero pierda el sentido: música, cine, arte, … serán cosas que nadie entienda y desaparezcan. Que todo el mundo espere algo a cambio, que nadie haga nada por nadie… Finalmente crearemos generaciones de “robots” que sólo vivan para trabajar.
La solución para que los niños quieran estudiar no está en dejarles aprobar las asignaturas. Habría que pensar que la precariedad laboral y sueldos bajos que se ciernen en torno a los trabajos para gente preparada puede ser el motivo de todo. Que el que insulta a otro en la tele gana diez veces más que el tipo que inventó internet y que hace posible que tú leas esto.