Tue 23 May 2006
No es lógico para nada… pero es así… me refiero a las jornadas de ocio nocturnas que me marco a estas alturas, mucho más intensas que hace unos años… quizás ahora se den condiciones que antes no se dieran… no lo sé y me da igual… es lo que hay…
La noche más intensa últimamente suele ser la de los viernes… a pesar del cansancio acumulado, la motivación es mayor para salir que otros días… el viernes es el día D, por así decirlo… su noche, mejor dicho… la otra noche, mientras subía a madrid en metro, no dejaba de tararear insconcientemente una canción… se trataba del Talk tonight de Oasis… recordé por qué había sido la canción que más había disfrutado en directo el año pasado (barcelona, 4 de noviembre de 2005) de entre todos los conciertos a los que asistí… me emocioné nuevamente recordando su final… qué grande… ese final, con Noel casi susurrando “you and me see how we are”… una especie de pensamiento en forma de repudio… “fíjate como estamos”… como preguntando, quizás, de qué sirve el paso del tiempo…
Con una media sonrisa, llegué a mi destino… el otro 50% de notesalves llegó tarde para variar (es lo que tiene vivir en la periferia, en una zona pija, y que todo te pille a contramano
)… El plan no podía ser otro que un concierto, claro… unas cañas previas y una mala jugada del puerta de la sala siroco, hicieron que nos perdiéramos la actuación del primero de lso grupos que íbamos a ver, Murdo… pero bueno, lo que más nos interesaba era lo que venía después… Bloomington, sobre todo… tienen un directo muy vistoso y con el nuevo guitarrista han ganado en poder melódico… me encantó Liar, la última… tras ver a los extremeños, abandoné a mi acompañante (quien más tarde me pondría los dientes largos relatándome el inmenso concierto que me perdí de (lo:muêso))… pero bueno, había quedado con otro acompañante de excepción… algunos comienzan a llamarle “el extranjero” por lo misterioso y extraño de su acento…
A veces pierdo la perspectiva y la consciencia y la memoria… y me pongo a beber como si partiera de cero, pero luego me doy cuenta de que no es así… uno se olvida de que lleva ya unas cervecitas (unas cuantas, todo sea dicho) a sus espaldas y claro, la cosa sube exponencialmente cuando se empieza a mezclar… podría decirse que ya somos fijos y asiduos visitantes de ese gran sitio llamado El Palentino… lo de los cubatas de calidad a 3¤ tienta a cualquiera… y aunque las tapas no sean demasiado generosas (excepto las raciones de bravas, jeje), pues es un lugar de peregrinaje obligado… el viernes pasado incluso nos echaron de allí… somos unos cansinos… pero a nuestra edad, no vamos a cambiar… faltaría más… junto con nosotros, abandonaron el lugar las últimas víctimas de nuestras prácticas del cursillo de habilidades sociales que estamos llevando a cabo en los últimos tiempos… tres eran tres, aunque dos de ellos, pareja, se neutralizaban entre sí… ni que decir tiene a dónde fueron dirigidas nuestras (las mías, sobre todo) miras… hacia la pituki, evidentemente, la tercera en discordia…
Dirigímonos hacia El perro de la puerta de atrás del coche, garito al que nunca habíamos ido… 8¤ por entrar con regalo de una copa garrafón… no está mal, no… he de decir que no me disgustó el sitio, aunque al resto de los presentes pareció no gustarles en exceso… fue entonces cuando empezaron los hostigamientos para ir a ese antro llamado Larios Café y abandonamos El perro… al ritmo de los REM, eso sí… menudo tema… y nada, en el Larios, más de lo mismo, es decir, garrafón… y mira que esta vez me pedí un gin-tonic por el rollo de que la tónica es digestiva, pero ni por esas… en fin, que allí acabó mi intento de cortejo, que puede tenga segunda parte… ya se verá… al final, tras la despedida, lo de siempre: coger el buseto, quedarse dormido, despertarse in-extremis, bajarse a la carrera y llegar a casa de casualidad… en la cama a las 6 de la mañana…
Tras dormir cinco horas, el sábado me levanté muy aturdido y con una de esas resacas de espanto, de las que te tienen en vilo, a medio camino entre la cocina para beber agua y la taza del baño a echar las bilis… acabaré por no beber ni una gota de alcohol no embotellada fuera de las puertas del Palentino… o eso, o fue la cantidad, no sé… salí disparado… estaba convocado a una barbacoa campestre en la ciudad de rivas, pero antes debía pasar a comprar un regalo para un cumpleaños posterior a la barbacoa… el camino hasta rivas se hizo tortuoso… por mi estado estomacal y por el loco fulano que conducía el bus… no sé cómo, pero llegué sano y salvo… la comida estuvo genial, para variar… estas convocatorias se están convirtiendo ya en una especie de tradición… y me gusta, la verdad… esas tertulias anticulturetas y tal envueltas en tranquilidad son geniales, al igual que sus contertuli@s… tras la agradable jornada de gastronomía y debate, nuevamente rumbo a madrid capital… unas cañitas y de cumpleaños…
Hacía meses que no veía a los protagonistas del evento, pero da igual… ellos saben que los aprecio y les quiero igualmente… o quizás no lo saben… pero bueno, da igual… el cumpleaños tuvo lugar donde siempre, un mesón gallego por la zona de goya de dueño tocapelotas y huraño… aunque esta vez algo fue distinto… y es que los asistentes parece que venían con mayor predisposición que otros años a la ingesta de alcohol… y así pasó… el principal afectado se agarró una papalina de campeonato, de las de no tenerse en pie… probablemente sería porque se sentía desinhibido al no salir esta vez con su novia (lo que demuestra una vez más que las pitukis son una mala influencia)… al final acabamos en un garito (antro también) de la zona… a 10¤ la entrada, no importó que no fuera arreglado y con mi camiseta de Oasis, faltaría más… qué panda de vendidos, dejarme pasar con esa indumentaria… al rato fue cuando me vi acorrolado por una “fémina” (lo entrecomilleo porque por su manera de hablar y su comportamiento soez, disimula serlo muy bien)… recurrí a varios métodos para despegarme… el primero, y más recurrido, el del bostezo… después, el de ofrecer mi perfil derecho (el de la indiferencia) y asentir sistemáticamente con la cabeza… y cuando a punto estaba de recurrir al método infalible y desesperado de desaparecer camino del baño unos minutos (no me gusta este método cuando me encuentro en sitios petados y en la otra punta del servicio, que era el caso), decidió que era el momento de irse a casa… alivio total… lástima que a esa hora, los pocos integrantes cumpleañeros que restaban tuvieran los niveles etílicos tan disparados que, algunos de ellos, acabaron potando a dos metros escasos de la puerta del garito… de haber sido yo, la hubiera echado dentro, evidentemente… cuestión de principios…
Y nada… la misma historia de la noche anterior… caminata hasta el bus (aunque esta vez con i-pod… me encanta el disco de Band of horses, Eeverything all the time… además, pasear de noche con música de fondo es algo genial), sobada en el bus, bajada in-extremis, llegada a casa, inspección a la nevera, ingesta de un plato de ensaladilla y a la cama…
El domingo estaba tan hecho polvo que no era consciente de que la resaca se había multiplicado por dos… todo el día vegetando en casa, aprovechando para subir la crónica de los Artic monkeys… fue un día intrascendente, con alguna noticia inesperada y enormemente sorprendente de por medio… de esas noticias que le dan a uno muchas cosas que pensar sobre aquello que hizo o dejó de hacer en el pasado… el cuento de nunca acabar, vamos… un cuento que me impidió conciliar el sueño por la noche…
El finde que viene, otro megacumpleaños… no sé si llegaré al primavera sound a este ritmo…