Hoy, hace justamente nueve años, es decir, un 21 de agosto de 1997, salía a la venta Be Here Now, el tercer disco de Oasis.

Seguro que se estarán preguntando si es éste un motivo musical tan importante como para descorchar una botella de cava o como para ser merecedor de una pequeña reseña en el Telediario… no se vuelvan locos pensando… no, no lo es… pero es significativo del paso del tiempo para algunos… al menos para mí…

A pesar de haber pasado nueve años, recuerdo perfectamente lo que hice aquel 21 de agosto de 1997… había sido mi primer año de universidad… un terrible año en lo personal y lo académico… aunque parezca una excusa típica y recurrente, es cierto que algunas cosas nos cogen inexpertos y con la inocencia aún en buena parte intacta (aunque tampoco se vayan a creer que por aquella época servidor creía en gnomos…)… sea como fuere, tras un nefasto curso académico, mis expectativas veraniegas se centraron en salvar cuatro de las ocho asignaturas que arrastraba para septiembre… cuatro asignaturas que, de aprobar, traerían como consecuencia la renovación (vital por aquella época) de la beca universitaria… así pues, a imagen y semejanza de los futbolistas, profesionales ejemplares donde los haya, que recurren a la concentración en lugares tan inhóspitos como hoteles de lujo, huyendo del ajetreo y buscando la concentración; me propuse acudir diariamente a la biblioteca de la universidad durante todo el mes de agosto… ni que decir tiene que, salvo contadas excepciones, el tato y yo éramos los únicos presentes en dicha biblioteca…

No falté ni un día… ni siquiera aquel 21 de agosto… pero aquel día era diferente… reconozco que por aquel entonces mi fanatismo por la banda de Manchester superaba lo racional… jamás volveré a sentirme tan identificado con una banda, su música y sus canciones como por aquel entonces me sentía identificado con Oasis… aquel día, salía a la venta su tercer disco, tras los insuperables Definitely Maybe y (What’s the story) Morning Glory?… semanas llevaba yo ya comiéndome las uñas ante semejante acontecimiento… acudir ese día a la biblioteca fue una mera excusa… creo que ni siquiera abrí los libros… estuve dos-tres horas mareando la perdiz, hasta que me fugué de aquel solitario y detestable lugar (de agridulces y confusos recuerdos) camino del Madrid Rock de Gran Vía… y allí me planté… adquirí mi copia y salí disparado hacia casa, intentando acercarme lo máximo posible al horario de llegada diario para no levantar sospechas entre mis padres, quienes andaban bastante mosca por mi aciago año estudiantil…

Hay que tener en cuenta que de esto hace ya nueve años… a muchos les costará meterse en situación… por aquel entonces, no existían emules ni soulseeks donde descargarse los discos semanas antes de que se pusieran a la venta… no… así que no fue hasta aquel mismo día que escuché por primera vez todas las canciones de Be Here Now exceptuando el anticipo a modo de single (D’you know what I mean?) adquirido el mes anterior… ni que decir tiene que disfruté como un enano… de esas veces que a uno se le van las horas delante del libreto del CD, siguiendo las letras al dedillo mientras escucha las canciones… creo que fue una de las últimas veces que sentí entusiasmo descubriendo un disco… fueron días mágicos… es curioso cómo a pesar de no atravesar ni mucho menos una situación personal y anímica favorable, recuerdo aquellos días con muchísimo cariño… eran tiempos de descubrir y experimentar cosas nuevas… de pensar en lo que nos depararía el futuro… ahora, sin embargo, nueve años después, la certeza es mucho más amarga…

Inexplicablemente, a pesar del numeroso y valiosísimo tiempo que dediqué (o desperdicié, para algunos) al Be Here Now aquellos días de estudio y exámenes, aprobé mis cuatro asignaturas y conseguí salvar la beca… aquelló pareció ser el punto de inflexión en mi trayectoria universitaria, dado que cuatro años después, la última frase del estribillo de una de las joyas contenidas en dicho trabajo, Magic Pie, servía de firma a la dedicatoria de un proyecto fin de carrera que certificaba mi salida de la universidad…

¿Dónde habrá quedado toda aquella magia? definitivamente, creo que encerrada en aquella caja con aquel CD…