Afronto cada etapa de la vida con una mezcla de miedo, supongo hacía algo desconocido, e ilusión. Pero no entiendo por qué cada cambio supone el alejamiento de activades que eran cotidianas en la etapa anterior. Muchas veces no me doy cuenta pero hubo un día que dejé de jugar, abandonando la infancia, que dejé de hacer tanto deporte, cuando acabó la epoca adolescente y universitaria…
Ahora que vivo ilusionado viendo crecer día a día a mi pequeño, pero hay veces que se encienden las cenizas de un fuego que parecía apagado… Escuchando la crónica de las tres horas del concierto de The Cure de ayer en Madrid. Hablando con amigos de las canciones que tocó, de la magía de escuchar a Robert Smith en directo…
No puedo retener las lágrimas por más tiempo…
Todo va demasiado deprisa…
March 2008
Fri 7 Mar 2008
Sun 2 Mar 2008
Recuerdos. Imágenes en blanco y negro en un libro de fotografía.
Hace algo más de cinco años vagaba por ese inmenso supermercado cultural que todavía resiste orgulloso en el centro de Madrid. Hablo de la FNAC, criticado por muchos, alabado por otros, no sé siempre recuerdo la primera vez que lo visité, nunca había visto nada igual y ese recuerdo perdura aún e mi memoria. Ese día acababan de estrenar un nuevo libro de Mario Benedetti. Se trataba de una recopilación de poemas ilustrados con fotografías de diversos autores. Cada autor había plasmado en imágenes lo que había sentido leyendo las palabras del poeta y escritor uruguayo.
Hacía tiempo que todas sus obras llenaban ya las estanterías de mi casa, desde que un día lo descubrí cuando apenas había terminado el instituto. Benedetti tiene el especial don de ser un poeta sencillo y que, gracias a esa especial habilidad, consigue llegar a gente que como él nos consideramos sencillos. Utiliza una autopista directa en lugar de perderse por innumerables carreteras comarcales que sólo hacen que intentar despistar, o desesperar, a todo aquel que intente aventurarse en este extraño desafío. Con él coincido cuando dice que “la sencillez es una de las virtudes más complicadas de este viejo mundo”. También reconozco el mismo riesgo inherente a esta palabra, “cuando uno es sencillo (en su habla, en sus actos, incluso en su poesía) corre el incomodo riesgo de ser tomado por tonto”, incluso “hay críticos, por ejemplo, que son propensos a elogiar solamente aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos. Esos mismos críticos tampoco los entienden, claro, pero tienen cierta habilidad para cabalgar fuera del misterio, haciendo de su ignorancia una forma inédita de discreción”.
Es esta sencillez la que te absorbe de cualquiera de sus obras. Sentimientos que sólo él es capaz de transmitir con palabras que uno hace suyas en el mismo instante de leerlas.
Abrí aquel libro para echarle una ojeada y coincide que el poema elegido por el azar de ese día fue “No te salves”. Aquellas palabra que hacía tiempo que no leía fueron, por sencillas, la idea que estaba buscando, el origen sobre el que empezar a construir algo.
Al salir de allí, con nuestra bolsa llena de discos y libros, sentados en una cafetería cercana, la idea empezó a tomar forma. Surgió la complicidad al instante.
Han pasado cinco años y cuando llega esta fecha, recordada por nuestro proveedor de Internet para renovar el contrato, surge la misma pregunta “¿seguimos o lo dejamos?”. Este año la pregunta estaba también llena de dudas y de sombras.
Ayer desperté y tenía en el buzón el puntual correo de Santos Domínguez cargado con su propuesta para esta semana. Seguí el enlace hacía la revista “Encuentros” y allí estaba la portada de Vivir adrede la última obra de Mario Benedetti. Las palabras de Santos vuelven a despertar aquellos recuerdos de una imagen en blanco y negro en un libro de fotografía.
Gracias Mario.
Gracias Raúl.
Gracias Santos.Gracias Ana.
Gracias David.
Seguimos…
