Creo que deben abandonar la lectura de esta web y de este blog, cada día se hace más sombrío, más difícil, más raro, con más iluisiones y menos esperanza…. y no puedo evitarlo. Busquen en otro sitio porque aquí sólo encontrarán el negro de la oscuridad de una tarde de invierno.
Si aún siguen ahí, ahora hablo de Caramel una de las mejores películas que ilustran esta vida, vista como un desencanto interrumpido por gotas de sueños que huelen a evasión.
Reconozco que el ejercicio anárquico de perderse entre la maraña de hiperenlaces es casi una esporádica adicción. El único problema que me atormenta es que nunca me acuerdo del camino recorrido y nunca consigo llegar dos veces al mismo sitio. La foto que aparece en portada no sé dónde la encontré, ni tampoco su autor… Y no consigo encontrarla otra vez…
Pero no puedo dejar de mirarla. Esta semana la puerta se abre un poco dejando pasar un poco de luz. Sin embargo, estoy tan cansado que no sé si tendré las fuerzas, o la voluntad suficiente, para levantarme… realmente no sé si quiero volver a pasar por lo mismo…
Navego sin rumbo, en un mar de hiperenlaces desprovisto de ninguna indicación, sin saber a donde quiero llegar, ni siquiera sé si quiero llegar a algún sitio o simplemente sumergirme en este océano virtual sin más.
Pero llego aquí atraído, quizás, por el sugerente título, esperando descubrir lo que ocurre cuando la música termina. Pero no estaba ahí la respuesta y, sin embargo, encontré calma. La misma que estaba buscando. Una calma que sólo sientes cuando eres un niño y miras arriba con los ojos bien abiertos, viendo alguien que te sonríe y te acerca su mano, la coges sin pensártelo dos veces y empiezas a caminar sabiendo que nada malo te puede pasar.
Pero las lágrimas se agolpan en la salida sabiendo que ya no hay puerta. Y el corazón se estremece con el llanto seco y ahogado del recuerdo que no volverá.
Oyes las risas de la cafeteria. Paseas entre despachos separados por pequeñas mamparas donde sólo se oye el ruido del teclado. Todos tienen los auriculares puestos en sus oídos en gesto defensivo y abstraidos por la música o por el silencio. Se sientan sobre su zapatilla y en la mesa reina un pequeño caos que intenta guardar un orden.
Serial No. 3817131 es el título del proyecto fotográfico de Rachel Papo. Cuando cumples 18 años en Israel, ya seas hombre o mujer, la vida se interrumpe durante los próximos dos años. En ese tiempo convives con un arma que cuelgas del hombro y pasa a ser un complemento más de tu vestimenta. Dos años de servicio militar obligatorio.
Y todo sigue siendo normal.
Currently Browsing
You are currently browsing the NTS! backstage weblog archives
for December, 2008.