diario


Carta de Leire

Enhorabuena por ese novio medico que te has echado, no muy guapo, pero con una nariz grande , aficionado a Mafalda como tu y melómano

Pues a ver cuando me hacéis una visita, tu y tu novio, para que os de el visto bueno…

Lisboa es rara, es una ciudad en la que tengo recuerdos de cosas que no he vivido, pero eso me hace ir despacito, más tranquila, con dos dedos, torpe pero acertando las letras que quiero dar, estoy tranquila por fin; al menos no siento que me muero por dentro, eso es bueno, no?.

Y tengo ganas, pequeñas, pero ganas de empezar otra vez y olvidar que esta y cualquier ciudad esta a veces tan triste como yo y notar que estoy cambiando, aunque solo sea un poco, bueno, si es mucho mejor.

¿Has visto que egoístas nos volvemos cuando estamos solos? Espero que tu novio el médico tenga cura para el egoísmo, ¿tú crees que nos enamoramos solo para no estar solos?.Yo creo que me he enamorando de un chico, bueno de su cogote, me encanta el cogote de un conductor de tranvía que no conozco.

Espero que lo que tengas ahora sea lo que siempre soñaste tener, ¿dónde irán los sueños cuando no los conseguimos?, porque a algún sitio tienen que ir, aunque creo que al final los sueños no son más que una excusa, pero una excusa muy gorda; son la excusa para vivir.

Por eso a veces se convierten también en la mirada nostálgica de lo que nunca fuimos; ¡qué putada!,Javier. Asumir que nunca serás lo que siempre deseaste, ni esperarlo siquiera, ¡joder!. Deseo, deseo, deseo.

Quiero con todas mis fuerzas ser feliz y con eso hacer también un poquito felices a los que me rodean, eso es lo que siempre quise.

¡Ay que bien, que bien Lisboa!, Javier.

Beso

PIEDRAS (2002)
Ramón Salazar


“Haití no tenía futuro cuando un terremoto arrebató su presente”.
Con estas palabra despedía su último reportaje en el telediario de la noche. Carlos Del Amor ha dado un nuevo sentido a la palabra periodismo, cuyo significa está devaluado y ultrajado bajo la representación de aquellos que se enorgullecen de rellenar las horas de la parrilla televisiva. Como casi todo en estos tiempos, manda la cantidad y la rentabilidad, nada más.
Y cuando todo estaba perdido surge una voz tranquila, que habla despacio en el reinado de la prisa y que crea paisajes poéticos en una realidad que dejó de ser noticia.
Muchas gracias!

Como si fuera la última vez, con la misma ansiedad de la última vez. Auto concediéndome otra oportunidad más…


“When your helicopter came and tried to lift me out, I put its rope around my neck.
And after that you didn’t bother with the airlift or the rescue - you knew just what to expect”

Llevo algo más de seis años con este webzine y, en este tiempo, no hubo muchas alegrías, quizás las decepciones es lo que más abunda. No obstante, hubo un momento, no me acuerdo cuando, que conseguí abstraerme de lo que puede ser el éxito o el fracaso. La verdad que fue una liberación personal. Ya no me importaba si lo que reseñaba iba a interesar o no, ni si había que hablar de ello porque estaba de moda o de promoción. Ahora escribo impulsado con la emoción y el resultado es bastante raro, lo sé… pero para mí es natural y cualquier otra cosa sería una mentira, algo forzado. Y creo que es forzado porque no tengo los suficientes conocimientos como para hacer reseñas al uso y que, además, existen muchísimas revistas y webzines que ya lo hacen y muy bien. Las reseñas son sólo excusas de evasión.

Lo que me sorprende hoy, y creo aún no me he recuperado del susto, es esto.
Muchas gracias Santos, no sabes lo que ha significado para mí.

Han vuelto, aunque o sé si realmente llegaron a irse. Me declaro dependiente.

Kings of Convenience
24-25
Declaration of Dependence


The Late Great Daniel Johnston: Discovered Covered
Dream Scream
Death Cab For Cutie



Bolt destroza los límites de la historia


Senderos retorcidos

“El artista se caracteriza por su urgencia de crear, que por definición es un acompañante del talento”.
Andrei Tarkovski.

Dull Flame Of Desire by Björk


Conocí a David por casualidad en el que ha sido mi último Festival Contempopranea. La verdad que no recuerdo muy bien como empezó todo… Realmente suena extraño que surgiera una conversación sobre poesía al ritmo del pop marca de la casa del festival extremeño. Aunque más raro fue que acabáramos presentándonos él, como un poeta que quería escribir, y yo, como alguien que siempre ofrece al menos un sitio donde hacerlo.

Pero lo más frenéticamente sorprendente surgió después, cuando intentamos concretar la colaboración. Después de innumerables emails apareció una de las ideas más sorprendentes que he escuchado y que es uno de los temas recurrentes de este portal. El peligro de una autobiografía es algo más que un simple extracto de textos, es la disección de nuestra propia vida basada en la influencia de la lectura. Es un escaparate desde donde se puede ver como se construye la personalidad, las opiniones, la educación y el pensamiento visto desde un proceso acumulativo y creativo de reflexiones ya existentes. Transformar ese punto de vista, andar nuevos pasas por el camino que dejaron otros.

David Alhambra me manda ahora una carta de motivación escrita para un curso dado en La Casa Encendida, este verano. Algo en torno a la obra de Cheever, a cargo del argentino Rodrigo Fresán, unas clases impartidas por él. Ha sido rechazado, y me ha pedido que la pase aquí, la carta. Espero que le sirva de consuelo, y que pronto nos mande más cosas para Notesalves.com. Muchas gracias David, aquí siempre tendrás un hueco. Un abrazo.


” Hola, qué tal. No sé qué tipo de carta debo de escribir. Ayer noche, cuando pensé en apuntarme a este curso, se me ocurrió incluir un relato o una especie de apunte psicológico, una pequeña anécdota que siempre estoy a punto de contar y que nunca cuento. Espero un autobús para el puerto. La parada es en la Nacional III a su paso por Sagunto. Una parada de autobuses improvisada, mal señalizada.
Espero en un banco. La noche ha caído y reina la penumbra.

Llega un taxi. Miro mi reloj, llevo mucho rato esperando. Pensando, entre otras cosas, en el castillo en ruinas, ahí arriba, y en el humo que está en todas partes. El castillo tiene una iluminación no poética.
La gente que ocupaba el taxi se sienta a mi lado.
Hija, siéntate. La hija enciende un Ducados, aún de pie, cubierta con un chal. Es enana -estará rondando el metro de altura-, frisará el medio siglo de vida en el mundo. Miro mi reloj y después les pregunto adónde van, aunque sé que sólo viaja una de ellas y presupongo cual. Tiene el pelo corto y blanco.
Usa un soporte con ruedas y pone su manita encima, una maleta pequeña.
La enana carga su maleta. Montpellier, dice la madre, y se calla.
Tiene el pelo teñido. La carretera está oscura. Estaba la estúpida iluminación del castillo y el espectáculo incierto de las carreras de coches, y ella ha transformado el conjunto. Me gustaría hablarle, pero no sé qué decir y no quiero parecer inoportuno. Fuma sin parar y desprecia a su madre, a la que mira mal.
Llega su autobús. Luego, el mío y el de la madre, que ha subido conmigo. No, señora, no se moleste en cederme su asiento. Esto no es un andador… es un soporte con ruedas, es por mi hija, dice, viaja en ese autobús.
¡Qué tonta soy! ¡Qué tonta soy! ¡Apártense, apártense! ¡No ven que su hija viaja en ese autobús!
Va a Francia, dice el conductor.
Sí, dice la madre.
Todos nos apartamos. La parada del semáforo de salida del pueblo mantiene ambos autobuses en línea. La mujer que le ha cedido su asiento, es un manojo de nervios y no para. Le gustaría decirle que no hace falta, pero ya ha corregido una vez a la mujer, y es una regla general simple de comportamiento social, no contrariar dos veces, aunque se equivoque, a quien te muestra un gesto de cortesía.
Por eso no corrige a la señora, pero está claro que, encontrar a su hija, es más difícil que encontrar a Wally… el momento pasa, y cada conductor sigue su ruta.

La obra de Cheever me apasiona, y el tipo al que dejan de invitar a las fiestas soy yo, aunque nunca he vivido en una zona residencial. Pienso que como no puedes decirle la verdad a la gente que viaja contigo en autobús, por culpa y virtud del contrato social, escribes cuentos.
Yo todavía no he escrito ninguno, pero creo que este curso me ayudaría a hacerlo. Atentamente,
David Alhambra.”

Next Page »