política


Aprovecho la crítica de Jesús Tapia sobre el libro de El fin de la clase media, primero para darle las gracias por dejarnos publicarla aquí y segundo para introducir un tema que, personalmente me preocupa mucho. Me alegra pensar que no soy al único que parece ver el problema, es bueno que se empiecen a publicar libros y que el tema empiece a discutirse en cualquier foro.

La globalización y ese “todo por el coste” convertido en lema de miles de empresas va camino de destrozar eso que llamamos estado de bienestar y todo lo conseguido durante años de lucha por todos los trabajadores. Se cierran fábricas para llevárselas a países con costes mucho más baratos. Se contrata gente para trabajar a salarios ínfimos, se firman contratos de 40 horas semanales y se sobrepasan las 50. Hay que bajar el precio/hora, hay que ser competitivos, es lo que más suena, ser competitivos. Cada año las empresas tienen que ganar más y más, y cuando el mercado no da más de sí, no se puede vender más, se mira a disminuir los costes.

Hace poco asistí a una conferencia del director comercial de Iberia que nos habló de la situación actual de las líneas aéreas y la entrada en el mercado de las llamadas aerolíneas “low cost”. Nos habló de Ryan Air, nos comentó como una azafata cobraba no solo la tercera parte que una de Iberia, sino que además tenía que limpiar el avión. Nos decía como sus pilotos volaban el doble de horas que los suyos, nos comentó que los aparatos se utilizaban casi 14 horas al día. Aviones en los que desaparecen revisteros y bandejas para poner más asientos y limpiar menos.

Lo que queda en el aire es una pregunta razonable ¿qué valor doy a las cosas? Si me parece normal viajar a Londres por un euro, pronto no sólo desaparecerán las azafatas, sino que el propio piloto será el que tenga que revisar el motor y limpiarlo. Esta situación parece extrema pero es así, se suponía que a medida que pasaban los años uno iba a tener un salario mejor y resulta que ve en el mercado que los sueldos son muchos menores que hace diez años. Hay países que lo hacen mucho más barato y antes de que se lleven la producción allí, uno acuerda sacrificios con las empresas aún sabiendo que acabarán allí.

Pero las estadísticas del paro bajan, y vamos en camino del pleno empleo pero ¿se pregunta el gobierno y sindicatos la calidad del empleo que se está creando? Temporales, subcontratas y más subcontratas, la esclavitud del siglo XXI. Lo que no piensan es que con la creación de tantos empleos precarios no hace sino disminuir el consumo y con ello la demanda de esos productos que se empeñan en hacer más baratos.

Da miedo porque la teoría de la espiral vuelve a aplicarse y una vez dentro parece que te arrastra hacía un agujero negro sin salida. Supongo que el primer paso es volver a apreciar las cosas y darles su precio justo. Lo peor es que todo se acentúa en España, el único donde las aerolíneas de bajo coste han penetrado y fulminado el negocio, el único donde el top manta se ha convertido en una institución… Alemania, Francia, Ryan Air tiene un porcentaje pequeño de vuelos, en España ya ha superado a Iberia.

El futuro pinta negrísimo si la solución pasa por el modelo americano y su estrategia de privatización de todo lo público. Supongo que no es el fin de la clase media, es el fin del capitalismo como apunta José Tato González.
La máquina no funciona.

P.D. Lean o relean la crítica de Raúl Cazorla sobre este mismo libro y sus efectos sobre la información.

Hace un rato lo escuchaba en la televisión… he tenido que echar un vistazo a mi reloj para comprobar que ya había pasado el día de los Santos Inocentes… no daba crédito… ¿estamos locos? ¿qué tipo de asqueroso sistema, qué puto gobierno (los de derechas hasta hace un par de años, los de izquierdas en la actualidad) permite semejante atrocidad, semejante atentado contra la población de un país? ¿qué pecado, qué delito hemos cometido para que una serie de bastardos absolutos nos obliguen a tener que destinar la mitad (de media) de nuestros sueldos a pagar una vivienda durante, al menos, los próximos 30 años? si ni siquiera he vivido aún esa cantidad de tiempo…

El momento actual en el que vivimos, la sociedad actual que nos da cobijo, son una auténtica bazofia… nuestro país es una verdadera vergüenza de cara al resto del mundo… sólo nos equiparamos a las grandes potencias económicas para lo malo… jamás para lo bueno… un país en el que los sueldos son bastante mediocres para la inmensa mayoría de la población y en el que una vivienda se ha convertido en un auténtico artículo de lujo… sólo para privilegiados… al alcance de unos pocos, preferiblemente una pareja en la que las dos partes trabajen para, así, poder “sacrificar” uno de los dos salarios… la mayoría de los ciudadanos endeudados, incluso por encima de sus límites, para el resto de sus vidas, en provecho de unos pocos grandísimos indeseables hijos de puta, los realmente interesados en perpetuar esta situación tan favorable para ellos… menos mal que por suerte, quien más o quien menos dispone de un puesto de trabajo estable y bien remunerado…

¿Soluciones? ¿pisos de 30m cuadrados? panda de indeseables… los unos por permitir esta situación (para su propio enriquecimiento y el de los suyos) y los otros, por no remediarla (cuando se supone que, por ideología política, es lo que debieran hacer)… gracias por dejarnos con tan escasas posibilidades de futuro… ya lo decían aquellos… “got no future… just dead stars for dead eyes”…

Puta mierda de todo…

Suena Everybody knows de Leonard Cohen… lo sé, amigo Cohen… fuimos estúpidos por creer, aunque fuera efímeramente, en nuestros sueños… tú, en cambio, siempre fuiste un visionario…

Extracto del artículo La guerra de Doppy en los suburbios de Pablo Ordaz, enviado especial en París. Se trata de una entrevista a Doppy Gomis, nacido en los suburbios de Francia de padres senegaleses. Esta es su opinión sobre lo que está ocurriendo en Francia:
“Ya no se cree en nada. No se cree en el esfuerzo porque los chavales de 15 años ven que los que tienen 25 y fueron buenos estudiantes siguen en el paro, viviendo en casa de sus padres, amargados y sin futuro. Y ven al mismo tiempo que los que optaron por la delincuencia, por el tráfico de drogas ya tienen buena ropa y buenos coches; ya se han marchado de casa. Ahora son los chicos malos el ejemplo a imitar. Tampoco se cree en la religión. Muchos vecinos de mi edad se hicieron musulmanes muy deprisa y perdieron la cabeza. Algunos desaparecieron y luego supimos que los habían encontrado muertos en Afganistan. Por eso, ahora, tampoco la religión consigue reclutar a mucha gente. Y tampoco ya nadie cree en Francia. Nuestros padres vivieron para construir el país y, ahora que está construido, ya no nos quieren. La mala situación económica hace que por primera vez haya franceses haciendo el trabajo que antes sólo hacíamos los inmigrantes.”

Mientras que los políticos siguen divagando sobre reformas educativas, no ven que aquellos que optan por estudiar una dura carrera están, o bien en el paro, o bien en una consultora trabajando una media de 11 horas por un sueldo mísero. Y que los que decidieron dejarlo y meterse en negocios como la construcción (no tiene por qué ser todo delictivo) ahora se pasean con sus coches último modelo por las calles.

El problema de la educación no sólo afecta a los inmigrantes sino a todos. Lo que más me preocupa es que la gente no quiera estudiar, no quiera saber el por qué de las cosas, no tenga estímulos… Que todo aquello que no dé dinero pierda el sentido: música, cine, arte, … serán cosas que nadie entienda y desaparezcan. Que todo el mundo espere algo a cambio, que nadie haga nada por nadie… Finalmente crearemos generaciones de “robots” que sólo vivan para trabajar.

La solución para que los niños quieran estudiar no está en dejarles aprobar las asignaturas. Habría que pensar que la precariedad laboral y sueldos bajos que se ciernen en torno a los trabajos para gente preparada puede ser el motivo de todo. Que el que insulta a otro en la tele gana diez veces más que el tipo que inventó internet y que hace posible que tú leas esto.