El Hijo es el nombre bajo el cual se esconde el nuevo proyecto de Abel Hernández. De una forma involuntaria, el destino quiso que nuestros caminos se cruzaran hace unos meses durante la preparación de lo que iba a ser un proyecto común. Desde ese momento hemos seguido muy de cerca lo que ha sido la gestación y nacimiento de esta “Piel de oso” (Acuarela, 2005), título del EP con el que, el otrora miembro de Migala y Emak Bakia, parece no conocer límites ni fronteras y nos demuestra que no todo está escrito y que todavía quedan muchos pasajes por descubrir dentro del mundo de la música.
Una semana después de la publicación del disco tuvimos la suerte de charlar con él mientras tomábamos un café. Hablamos de lo nuevo que comienza y de aquello que dejamos atrás, pero siempre con la mirada puesta en el futuro.
Muchas veces, cuando todo va mal, uno no deja de pensar en cambiar, en hacer algo distinto, algo que realmente te guste e ilusione… Pero, cuando todo va bien y estás en la, posiblemente, mejor banda nacional de los últimos tiempos, ¿qué ocurre para que uno sienta la necesidad de cambiar?
Bueno, no ha sido exactamente así. Hay dos cosas. Por un lado ha sido el fin de Migala y por otro está El Hijo, y no están ligadas. Una no es una consecuencia de la otra. El final de Migala me ha ayudado, a lo mejor, a meterle más tiempo, más caña y a ir más rápido con esto, pero nada más. Yo, lo que si tenía ganas, era de cambiar, de aprender, de buscar cosas nuevas… pero esta sensación la tengo desde que empecé a hacer música. Yo tuve una etapa, muy poco conocida, junto con gente que luego estaría en Migala, como Jordi Rodrigo y José Zapata, que fue guitarrista del primer disco. Tuvimos una historia con 17 años en un grupo, del que no tengo nada que decir, un grupo muy adolescente… Después yo dejé la música durante tres años o así, incluso no tocaba casi nada en casa… a lo mejor algún día con los amigos pero no tenía ninguna intención compositiva. Me dediqué a hacer otras cosas creativas, a escribir sobre todo. Después me volvió a picar el gusanillo. Descubrí una serie de música que no conocía durante esos años y hubo un momento en que necesité hacer una música que no oía pero que bebía un poco de todo eso que me había estimulado, por eso empecé con la historia de Migala, que empezó también de una manera muy solitaria… Quiero decir que, desde entonces, desde que dejé aquel primer grupo hasta ahora, todo ha sido lo mismo para mí: cuando me aburro de algo, y no me refiero a un aburrimiento frívolo, sino cuando llega un momento en que no puedo más, que no me apetece más estar en una historia; lo suelo dejar y con bastante acierto, creo …
En el caso de Migala, pues la cosa podía haber seguido, como posiblemente pensáis, pero ninguno estábamos ya a gusto, ni veíamos muy claro hacia donde ir. Eso por un lado. Y, por otro lado, yo tenía ganas de hacer canciones en castellano, por una parte, y de hacer canciones por otra; de explorar el concepto de canción desde un punto de vista más personal. Cuando digo personal, me refiero a olvidarte de unos modelos que habían estado presentes antes y que ya, más o menos, sabía manejar. Y esa exigencia propició que salieran canciones en castellano y quizás, por otro camino totalmente distinto, también propició que nos cansáramos todos de continuar con Migala.
En mi caso, fui uno de los primeros que dijo que no veía claro seguir, que lo iba a dejar… Después, coincidiendo conmigo, en una reunión que tuvimos, hubo más gente que lo dijo. También hubo gente que quiso haber seguido pero por lo que se ve, pues no han continuado y esto quiere decir que el proyecto estaba un poco acabado.
Indudablemente todo el mundo me dice lo mismo, ¿qué hubiera pasado si estas canciones las hubiera tocado Migala? Pues sí. Estas canciones, quizá, si el grupo las hubiera aceptado y hubiéramos visto que eran compatibles con el filtro que nos poníamos, pues quien sabe… Porque un grupo siempre es un sonido colectivo, es la búsqueda de un sonido. Las canciones pueden ser de Celine Dion o tuyas o de quien sean. Es una diferencia entre un solista, o cantautor como se llama ahora de manera más amplia, y un grupo. Un grupo es un conjunto de gente intentando encontrar una música común, que surja del impulso creativo de todos. Podía haber ocurrido que las canciones de El Hijo las hubiera adoptado Migala, pero habrían sido muy diferentes de cómo han resultado en El Hijo. Indudablemente, yo también tenía ganas de hacer algo por mi cuenta, pero ya digo rotundamente que esto no fue la razón por la que dije que estaba cansado… Todo esto se ha unido, el final de un proyecto, las ganas de tener otro, la ilusión tremenda que yo empecé a sentir cuando empezaron a salir canciones nuevas en castellano, cuando veía que manejaba otro tipo de recursos, de instrumentos… pues eso ha hecho que lo de El Hijo quizás se haya aclarado más. Migala realmente se ha acabado, en principio para siempre, y aunque todo el mundo piense que El Hijo es una consecuencia, pues no. Pero que cada uno lo vea como quiera, creo que doy demasiadas explicaciones…
Una vez que se ha conseguido una cierta reputación/status dentro de la escena musical independiente, ¿cómo llevas volver a empezar de nuevo, buscar discográfica, abrirte camino en los medios, darte a conocer al público…?
Hombre, yo tengo una ventaja. O sea, no es volver a empezar porque tengo la suerte de que Migala, de que mi trayectoria anterior, en general, tira bastante de El Hijo de momento. Creo que cualquier debutante con un EP desconocido, probablemente, no hubiera tenido la atención (la poca atención, por ahora) que está teniendo. Pero ya es bastante, por ejemplo, que te llamen incluso para tocar y hacer entrevistas con un EP de cinco canciones en el mercado… todo esto tiene que ser, en parte, consecuencia de mi historia anterior.
Respecto a la compañía de discos, yo no he tenido que buscar una compañía porque ha sido un poco la compañía la que me ha buscado a mí. Creo que tampoco habría habido demasiados problemas para sacar el disco en algún otro sello. Aunque ahora tener una compañía de discos no es tan importante siempre que uno sepa mover las cosas. Tal y como está la industria musical ahora mismo, no hace tanta falta. Pero bueno, yo estoy muy contento de tener gente que vele por un disco que, por otra parte, es suyo también.
Sobre cómo llevo lo de volver a empezar, pues muy bien, estupendamente, porque volver a empezar siempre es ilusionante. Lo llevo, incluso quizás, con cierta inocencia. Vuelvo a estar con cierta ingenuidad. Asumo todo con menos vicios, descubriendo de nuevo las cosas… He hecho un concierto en Barcelona con Mole y con Raül (Fernández, de Refree) prácticamente sin ensayar. El hecho de subirme a un escenario con una formación totalmente distinta, un sonido totalmente distinto, a mí me resulta muy chulo. Incluso la posibilidad ahora de tener unas canciones que, en un momento dado, puedo ir a un sitio y tocarlas yo solo. Aunque me gustaría, de momento, aunque fuese estos primeros meses, tener siempre a Raül y a Mole a mi lado. Es una maravilla poder tocar con ellos. Pero este nuevo proyecto también te da esa posibilidad: que me llaman de un sitio, que ellos no puedan venir y tener que tocar solo. Eso es bastante estimulante también.
Ya que lo has mencionado, ¿cómo fue ese concierto de Barcelona?
Realmente, fue muy bien para lo mal que podía haber salido, porque con dos tardes escasas de ensayos... Tocamos cuatro canciones nuevas, aparte de las del EP, contando dos adaptaciones. Bueno, realmente son dos versiones que yo llamo adaptaciones porque están en castellano. Son canciones en inglés, originalmente, y está todo cambiado. Queda un poco la idea, lo más genial de la canción, pero luego están hechas de una manera totalmente distinta… Luego, dos canciones nuevas que no están en el EP y que ellos ni siquiera conocían. Así, sin haberlas preparado apenas. Y lo del EP, recordándolo un poco por los pelos. O sea, que bien. Para ser el primer concierto, los tres teníamos un poquito de nervios porque, entre la falta de ensayos y el hecho de no haber tocado nunca juntos, pues se nota… Pero nada, nos dejó muchas ganas de volver a tocar juntos… Creo que al público le gustó bastante, aunque era un público un poco indescifrable: un público sentado, en La Pedrera en Barcelona… Pero bueno, por los comentarios que hubo luego, parece que bien. Hubo gente a la que le gustó unas cosas más, otras menos… pero, en general, a todo el mundo le pareció bien... estaba lleno…
Nos ha sorprendido mucho de este disco, no sólo que cantes en castellano, sino comprobar un mayor colorido en tu voz. Algo totalmente diferente a lo que estábamos acostumbrados a escuchar. Hasta ahora, en Migala o Emak Bakia, siempre te habíamos oído en inglés y con una voz más grave, casi recitando las canciones.
Sí. Hombre, no estoy tan de acuerdo que fuera una diferencia tan radical con las canciones de Migala ni Emak Bakia, pero sí que, indudablemente, hay una diferencia y yo soy el primer sorprendido de la manera en que he cantado en algunos momentos de este disco. No porque haya cantado bien, sino porque me he atrevido o he intentado o me he expresado de otra manera.
El castellano me ha dado una gran lección. El volver a la lengua que mejor conozco, en un momento en el que estoy muy inquieto con todo lo relacionado con las palabras, con lo que se dice especialmente… Aunque siempre me han importando mucho las letras, incluso cuando eran en ingles, pero ahora el castellano me ha hecho una verdadera llave de judo porque te pone en tu lugar de alguna manera. Ves lo complicado que es, la máscara se fue a tomar por culo y queda algo que es una labor mucho más directa. Los recursos para interpretar tienen que ser diferentes, por eso también se observan que hay, como por ejemplo en “El señor de las bestias”, momentos donde la voz está muy, muy grave. Yo nunca he cantado tan grave como ahí, hasta momentos casi de grito, de bajar, de subir una octava, de subir dos octavas casi… acercándome a territorios diferentes de expresión. Y estoy gratamente sorprendido y muy contento, porque eso me ha abierto el espectro a las canciones que estoy cantando nuevas, me permite mucha más variedad y ya no estoy tan encorsetado. Sobre todo, yo diría que se ha perdido la máscara. Creo que las canciones en inglés tenían una doble máscara: el idioma y luego la interpretación que podía llevar a cabo con ellas. De alguna manera, se había reposado un personaje o un conjunto de personajes que, en las canciones de Migala, sobre todo, funcionaban bien. Y que, por otro lado, era lo que el sonido del grupo demandaba. Esto es lo que pasa con los grupos, y por eso los grupos tienden también a durar menos… yo, de hecho, tengo la teoría de que los grupos, en general, no aguantan más de tres años en línea ascendente. Hay algunos que, a pesar de que caen varias veces, de repente, el décimo disco es buenísimo, pero eso suele pasar más con artistas solistas, no con grupos. Creo que la fecha de caducidad, a no ser que sea un grupo falso en el que hay un tipo y luego la gente va cambiando, es mucho menor.
Pero sí, no sé. Estoy muy contento y es verdad, es una diferencia importante. Yo creo que, en general, la voz suena más directa, más franca y quizás también más insegura. En el concierto de Barcelona hubo gente que me dijo que se notaba que con el castellano aún no me atrevía… Casi seguro que sea verdad porque, de alguna manera, estás empleando las palabras de una forma totalmente diferente... las entienden de primera mano, fonéticamente es muy distinto…
En este último año, además, se ha dado la circunstancia que muchos grupos han pasado de cantar en inglés a castellano. En tu caso particular, ¿qué te ha motivado a cantar en castellano? Para alguien que ha vivido el éxito de Migala fuera de nuestras fronteras, ¿piensas que cantar en castellano puede suponer una barrera para la promoción del disco fuera de España?
La verdad es que, en inglés no me entendía gente de España, pero en Portugal todo el mundo entendía las canciones y en Francia también. Digo Portugal porque tiene un nivel especialmente bueno de inglés entre la gente joven y lo entienden muy bien. En Estados Unidos bastante bien, dentro de que era un inglés raro para ellos. En Alemania, te entendían muy bien y te preguntaban incluso por las letras. O sea, era menos típico en España, pero también solíamos poner las letras traducidas, siempre estaban al alcance de la gente. Pero tampoco se tomaba la gente, sobre todo los críticos, la molestia de leerlas. Entonces, bueno, esto del entendimiento es relativo… indudablemente eran letras un poco más crípticas por el uso del inglés. Para todo el mundo, incluso para los anglosajones, porque como era un inglés raro, no siempre estaba claro lo que estábamos diciendo. Pero esto también pasa con las letras mías en castellano. Casi nunca utilizo un tipo de letra costumbrista o, si esta ahí, siempre hay un pequeño reverso.
¿Qué me ha impulsado? Pues fue un reto mantenido, aguantado durante bastante tiempo. Y, precisamente, las navidades pasadas, se venció la resistencia. Hubo un momento que, estando con un amigo que se dedica sobre todo a dibujar, pero que también hace canciones en castellano, tuvimos varias conversaciones sobre esto y me mostró que, de alguna manera, como él lo estaba haciendo era posible. Quedamos en que, cuando yo le enseñara mis canciones en castellano, él me ensañaría las suyas. Todo empezó un poco así y me vine de las navidades con esa idea en la cabeza. Tenía que intentarlo y ponerme a escribir algo que pudiera cantar para ver por dónde salía. Sabía perfectamente que no podía seguir los modelos anteriores y esto me estimulaba mucho. El hecho de que tuviera que partir de otras bases y buscar otro tipo de acordes, otro tipo de armonías para poder encajar bien con los fraseos propios del castellano era muy estimulante. Porque no pretendía hacer unas letras de estas del rock and roll español que, lo que hacen a veces está bien, pero que no haces más que abreviar y decir cosas tan sencillas como “te quiero baby” o cosas semejantes. Eso es bastante fácil de rimar y de colocar. Pero si ya empiezas a escribir algo un poquito más potente o que llegue un poco más allá, es mucho más complicado. No sé, fue un reto, un reto que empezó muy mal, y cuyas primeras pruebas me horrorizaban… empecé pensando en escribir sobre cosas muy concretas, recuperé algunos textos que tenía en castellano, sobre todo poemas que había escrito, y no me encajaban por ningún lado. ¡Era terrible! Yo me decía “si esto es fácil, es bastante breve, es lo más parecido a una canción, ¿por qué no me salen las canciones?” Había que trabajar de otra manera…
Me ha ayudado mucho gente que ha estado alrededor mío. Me ha ayudado mucho un amigo que se llama Fidel Moreno que tiene un proyecto que se llama El Hombre Delgado que acaba de sacar un libro-disco ahora. Él es un tipo andaluz que conocí bastante bien y empezamos a hacer como ejercicios… Me dijo “¿por qué no intentas escribir una letra? Yo te puedo intentar corregir un poco por dónde falla”. Fidel, sobre todo en las primeras indicaciones, fue muy importante porque me ayudó a ver cosas que no se hacían o que era mucho más complicado… cuándo no respiraba bien, por ejemplo… Ha sido sobre todo un proceso de mucha voluntad, de asumir un reto y decir “quiero conseguir escribir canciones en castellano”. Luego lo de cantarlas ya ha tardado más. Como hablábamos antes, quizás todavía haya una cierta inseguridad a la hora de cantar en castellano.
Hace unos años la figura del cantautor estaba ligada a un tipo acompañado por una guitarra acústica. Si uno quería hacer algo distinto debía buscar una banda. ¿Crees que las nuevas tecnologías han permitido que una persona sola pueda cultivar su estilo de música sin necesidad de buscarse una banda?
Yo creo que no. Siempre ha habido gente multi instrumentista que se hacían un disco ellos solos. Mira Prince, por ejemplo, o más cercanos a nosotros, los principios de Beck donde había discos en los que prácticamente tocaba todo. Incluso creo que aún sigue tocando buena parte de los instrumentos, y como él hay muchos…
No creo que sea un tema de nuevas tecnologías. Simplemente creo que tener un grupo es cada vez más difícil. Porque hacer un proyecto colectivo, en que todo el mundo funcione y tenga tiempo y se dedique y vaya en la misma dirección, es cada vez más complicado. Creo que el auge de proyectos en solitario parte un poco de esto, de economía de esfuerzo, de dinero… referente a la música independiente española creo que es también producto de una evolución generacional. O sea, gente que ha estado en grupos, por ejemplo, Nacho Vegas o Refree salen de grupos en los que han estado tocando un instrumento o medio haciendo canciones, y quizás la progresión lógica en un momento dado es que esa gente, cada uno, empiece proyectos por separado. El grupo se acaba y hay otros proyectos que empiezan a salir, que parten un poco de esa experiencia. Yo creo que es eso, que los grupos son muy complicados. Y para que salga un poco a cuentas ese esfuerzo profesional que se suele hacer en estos casos, porque casi todos tenemos un trabajo aparte de la música, hay que emplear más de la mitad del tiempo de vida. Creo que ha influido más la situación económica y la situación de dispersión social de la sociedad en que vivimos actualmente, que el tema de las nuevas tecnologías…
Hablaba Raül Fernández cuando grabó “Quitamiedos” bajo el nombre de Refree, que no sabía muy bien lo que quería, simplemente era un grupo de canciones que había compuesto y que alguien le convenció para grabar. Fue un paso necesario para luego grabar “Nones” y “La Matrona”. No sé si es tu mismo caso. ¿Cómo describirías el proyecto de “El Hijo”? ¿es ahora tu proyecto principal?
Yo siempre lo he visto como un proyecto de continuidad que, antes de grabar, antes de empezar a darle forma, no ha pasado por una consolidación. Cuando no se ha tocado en directo ni nada, evidentemente se ve como algo que está a la espera, como algo más personal…
En el momento en que ya se empieza a hacer más público, de alguna manera, te da un pequeño refuerzo. Publicar, no por el hecho de que haya un disco tuyo por un tema vanidoso, sino hacer públicas las canciones, que la gente las conozca. Aunque a la gente no le guste y no reciba buenas críticas, creo que es un buen aliciente. Yo lo veo como un proyecto, por lo menos a medio plazo, de total continuidad. Es en lo que más volcado estoy. Incluso me gustaría dedicarle todavía más tiempo. Pero yo siempre soy prudente, llevo muchos años en esto, y no se puede uno volver loco. De momento mi vida sigue siendo normal. Lo único es que en lugar de estar tocando con Migala, que era lo que más tiempo me llevaba, pues ahora estoy en otras cosas. Y bueno, también con Emak Bakia quiero seguir.
Pero sí, lo veo como un proyecto, también porque está naciendo, un proyecto con más continuidad y al que le voy a dedicar más esfuerzo. Indudablemente, estoy más estimulado ahora mismo con esto que con cualquier otra cosa en mi vida.
La portada, como el título, donde aparece un tipo escondido bajo la piel de un oso, nos hace preguntar : ¿qué se esconde bajo esa piel?
[ Silencio ] [ Suspiros] Casi lo dejaría en blanco… No, no sé… el tema de la piel del oso me gustaba mucho. La frase, que es un poco como estoy escribiendo las letras: se me ocurre una frase como la piel del oso y juego con ella… A lo mejor de ahí sale un titulo de una canción o sale un verso de una canción que, a su vez, suscita un montón de cosas más… O una idea que luego está reflejada en otras palabras… La piel del oso es por el refrán de “no vendas la piel de oso antes de cazarlo”… Entonces, de repente, dije: “es un buen titulo para el disco”, porque, realmente, yo tampoco sé si ya el oso se ha cazado o no. De alguna manera, el EP es la piel de oso y por eso se llama así… Partiendo de eso, ya cada uno tendrá que decidir si el oso se ha cazado o no y qué es el oso también… que quizás sea la pregunta más interesante de este pequeño jeroglífico que se ha planteado con la portada del disco. Yo quería que la portada fuera un dibujo y además quería que lo hiciera Raquel Manchado. Tenía una cierta idea en la cabeza, pero ella tenía toda la libertad. Entonces ha cogido lo de El Hijo por un lado y lo de la piel del oso por otra. Ha compuesto algo que también se puede entender de muchas maneras. Hay una sangre ahí, que puede ser del oso muerto… Volvemos a lo de siempre, si te preguntan “¿qué significa exactamente?”, cada uno puede verlo de muchas maneras. Pero está claro que había que matar algo. Me identifico con el titulo del EP y con la portada porque creo que había que matar algo para que El Hijo saliera. Siempre hay que matar cosas para que otras nazcan…
Ciertamente, lleva razón Abel... siempre hay que matar cosas para que otras nazcan... esperamos verle muy pronto en directo en Madrid... probablemente, a últimos de febrero o principios de marzo... mientras tanto, seguiremos degustando “La piel del oso”...
(*) Fotos por Raquel Manchado.