(Apenas) nos queda la música: crónica musical del FIB (part 3)
Es complicado luchar contra el destino. Lo es mucho más contra los elementos. Y cuando los hados se ponen tocacojones, algunos se pueden ir despidiendo de dar rienda suelta a sus más bajos instintos. A pesar de que el sábado imperó la cordura y Little, cuaderno (perdón, Moleskine) en regazo, cantó la curva y el desvío en el instante adecuado al tiempo que tarareaba la canción por antonomasia del FIB 2009 y pudimos evitar el cataclismo espacio-temporal que se avecinaba, como siempre, y en nuestra línea, evitamos un desaguisado para crear otro aún mayor. You are entering The Twilight Zone.
Nuestra primera misión fue evitar por todos los medios entrar en contacto con ninguno de los grupos tempraneros, no se nos fuese a pegar algo de ellos. O bien el nombre, o bien la ñoñería o bien todo lo demás. Y vosotros que creíais que Little&BigLennon era un nombre ridículo. Por supuesto, no conseguimos cumplir con nuestro objetivo, y ya que las cosas “puras” habían decidido ponerse “enfermas”, decidimos darnos a las drogas más duras degustando mojitos (somos unos clásicos) y encontrarnos cara a cara con el mayor hijodeputa que se recuerda. Presumiblemente calveando, maldentado y más colgado que Saddam Hussein, Dan Tracey hizo las delicias (y destrozó los timpanos) de cuatro o cinco llorasangres y nos aberró a los que aún conservábamos nuestras cabezas en su sitio. No había más que una solución: castración. Como nos pareció excesivamente extrema a esas alturas de la tarde, nos dirigimos al escenario Verde a ver cómo se lo montaba el futuro Kojack del pop newcastlés. Sigo pensando que es su afán de introducirse hámster por orificios corporales lo que mantiene a Paul Smith en constante movimiento, saltito por aquí, patadita por allá. O eso o una ingesta masiva de estupefacientes. La misma cantidad que engullen a diario los críticos que califican su último despropósito con “nuevo trabajo”. Hay gente que tiene una concepción un poco laxa del concepto. Aún así, y a juzgar por la cantidad de cincopanzas que nos rodeaban, los Pork fueron los triunfadores del viernes…el sábado. ¿Dónde ha quedado la puntualidad británica?
Lo bueno de una programación tan “iconoclasta” como la que ha tenido este año el FIB es que puedes establecer el campamento base en un escenario y no moverte. Lo malo es que la mayor parte de gañanes que te rodean piensan lo mismo. Les guste o no les guste el grupo que viene a continuación. Menos mal que el Morrissey heterosexual es un tipo majete y no hubo que aguantar excesivos improperios ni lluvias de cerveza mientras estos capullos nos aburrían sobremanera con sus arengas buenrrollistas a lo Chambao en un día tonto. A veces pienso que Guy Garvey quería ser como Anthony Hagerty pero se lo repensó cuando vio el enorme parecido físico entre el eunuco de moda y Genesis P.Orridge, así que decidió simplemente ser igual de flipado sobre el escenario. Eso sí, esto sí que es un chorro de voz, y no el del Molina…
Las cancelaciones, por esas horas, habían decidido ya nuestro devenir futuro, que era más bien dequedar, en el escenario Verde. Sin Foals que nos pudiesen hacer odiar habernos movido, dos preguntas nos rondaban la cabeza:
1) ¿Quién coño les ha regalado un disco de Matt Bianco a Delorean?
2) ¿Por qué estos y no éstos? ¿Nos estamos volviendo locos o qué?
A estas preguntas en el aire, rápidamente las acompañaron litros de cerveza y Little and Big que buscan un lugar fuera del golden circle donde sobrevivir al combate cuerpo a cuerpo que supone rodearse de un montón de hooligans masculinos con una insana tendencia a confundir tu espalda con una silla de montar, tu calva con una diana a la que apuntar sus vasos de birra y tus piernas trampolines. Si los hijosdeputa de Franz Ferdinand no fuesen tan buenos, hubiese subido al escenario para tatuar de nuevo en la espalda del flipao de Alex Kaparanos esas montañas que se tatuó cuando era joven y se parecía mucho menos a Freddy Mercury . Los cabrones te descerrajan un “Do you want to?” a las primeras de cambio y, hala, a saltar como si no hubiese mañana. Eso sí, algo no debe funcionar bien en la mente de estos escoceses (o quizá es el hecho de que son escoceses), pero siguen tocando 40 ft. y Michael. De juzgado de guardia. Eso sin contar la versión de Pablito Diaz-Reixa que se marcaron antes de dejar paso a 2manydj´s. Little consiguió resumir en una frase el pensamiento generalizado de toda una generación: “A vuestra puta casa”. Y siguiendo nuestro propio consejo, Big recogió su diábolo, Little sus malabares y nos decidimos a unirnos a la turba de buscavidas que abarrotan los aledaños de los festivales. ¿Os suena el concepto de “tribu urbana”? Pues bien, si fuese sociólogo acuñaría el de “piara urbana”. Seguro que me hacía de oro. Tras unos infructuosos intentos de que los transeúntes nos lanzasen alguna que otra moneda, dos pesaos empezaron a chuparnos la calva porque a se les había acabado la cerveza y Little y Big, una vez haciendo el moonwalk, decidimos asumir que la noche había terminado. Pero aún quedaba el cuarto día…
Los que no tocaron pero avisaron con tiempo (“Máma, que hoy no voy a comer”)



August 3rd, 2009 at 9:35 am
Jajajajajaja! Vaya desastre de festival, de verdad…
August 4th, 2009 at 12:49 am
quehijodeputa… ¿alguno?, ¿bajos instintos? Sí, es ella.
August 4th, 2009 at 9:44 am
Puta foto, tío. Puta foto…Por cierto, el cuarto día ella sale de nuevo…