Primavera Club (rollo musical y toda esa mierda) (vol. I)
La verdad es que el Primavera Club, aparte de Gincana cultureta y punto de encuentro de lo más gañán de esta gran urbe, es una idea cojonuda para joder un poco tu integrida física y tener en cinco días, la oportunidad de conocer en vivo la música de unos cuantos hijosdeputa con mal gusto. Con el añadido de que así no tenemos que aguantar a esta panda de flipaos solicitando esos mismos nombres al mister hasta Mayo. Pensándolo de nuevo, son más los pros que los contras… En nuestro afán de daros a vosotros, fieles lectores, un pedazo de la experiencia de estos cinco días de ruido y guerra psicológica, hemos sacrificado horas de ocio, de sueño y de salud mental. Espero que estéis contentos.
Miércoles 9 – Florida Park - Marissa Nadler
Devendra Banhart estaba programado el Miércoles en un escenario que vio crecer como artistas a compañeros de ideario como Salomé, Massiel y Los Tres Sudamericanos. Para que luego digan por ahí que esta gente del Primavera no tiene sentido del humor. Lo malo es que los grupos que le acompañaron tuvieron que sufrir también lo decadente del lugar, ideal para saraos y fotocoles. Uno de esos grupos se lo merecía. Eso y mucho más. Deberían dejarse de leyes absurdas y de impuestos-basura y hacer algo ya para que esté penado, si has sido Stroke, montar otro grupo. Puedo ser un degenerado, pero no tanto como para tragarme el directo de un grupo que no aguanto ni siquiera en disco. ¿Little Joy? ¡Joy ninguna! Marissa Nadler, sin embargo, bastante tiene encima con lo que tiene encima como para tener que arrastrarse por el mismo escenario que ha sufrido las primeras pérdidas de Concha Velasco. Bueno, encima y dentro. Un accidente a punto de suceder, que diría Bono. Sus continuas disculpas por venirsolatenerqueafinarestarsola y además por estarsola nos permitieron dibujar en nuestras mentes su perfil de equilibrio mental. Tan irregular como la Cordillera del Himalaya me salió a mí. Y es que una cosa es el miedo escénico que admite sufrir, y otra transmitir al público su sentimiento de culpabilidad por atacarle con canciones eternas de temática de telefilm de sobremesa, con el único acompañamiento de las corrientes circulares en el viento que le proporciona su guitarra y su arte para aburrir hasta a las moscas. Por supuesto, de su Little Hells solo quedaron los segundos. Y poquitos. Pero la mitad de la sala ni siquiera se molestó en escuchar. Estaban demasiado ocupados comparando gafas y bigotes.
Viernes 10 – Nasti – Cymbals Eat Guitars
Lars, el amigo danés de Little, fue el primero que atrajo nuestra atención hacia ese mito urbano que dice que los nórdicos tienen una malformación genética dentro de su bienformación física que les hace tremendamente susceptibles a la sordera. Dicen que por eso la industria de los tapones concierteros sea especialmente boyante en las tierras del Black Metal y los asesinos en serie. Dispuestos como estamos siempre a jugarnos el tipo por manteneros informados acerca de la veracidad o no de las más disparatadas teorías, decidimos acercarnos a ver qué tal se lo montaban los Cymbals Eat Guitars en el Nasti. En primera fila. Y sin protección. Y llegamos a un par de conclusiones:
1) Tanto Little como Big tienen antepasados visigodos, porque perdieron varias frecuencias (auditivas) y muchas de las (pocas) neuronas que les quedaban.
2) Cymbal Eat Guitars son tan jóvenes como hijosdeputa.
Acelero, me paro, le doy un poco de caña al rollo pedales, punteo, y me cago en la puta. A veces me creo Doug Martsch y parece que no he visto una guitarra en mi puta vida (a ver, ¿esta cuerdecita qué ruido hace? ¿si le doy un par de meneos al mástil me parezco más a Thurston?) y otras me bajo del escenario para ver si estos capullos a los que he estado escupiendo todo el puto rato se quieren vengar o son tan gañanes como parecen. Sí, parece ser que sí. Pues hala, a seguir escupiéndoles…
Una única pega. Si no tenéis canciones para hacer un LP, os marcáis un EP y punto. Total, con “…And The Hazy Seeds” y “Wind Phoenix” justificáis un concierto, cabrones. No tenéis que torturarnos con eternos desarrollos que no llegan a ningún sitio. Que el tiempo es oro.
Hoy, el hype más referenciado el Jueves. Y es que, cuando se está de moda, se está de moda…


