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Domingo, 21 de marzo de 2010
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Concierto de Blur

22/06/2009

Goldsmiths Student Union

Londres



1) She´s so high
2) Girls and Boys
3) Tracy Jacks
4) There´s no other way
5) Jubilee
6) Badhead
7) Beetlebum
8) Out of time
9) Trimm Trab
10) Coffee and TV
11) Tender
12) Country House
13) Oily Water
14) Chemical World
15) Sunday Sunday
16) Parklife
17) End of a Century
18) To The End
19) This is a Low

20) Popscene
21) Advert
22) Song 2
23) For Tomorrow
24) The Universal


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Albarn + Rowntree + James + (al fin) Coxon por Rolling man

No sé quién fue el que dijo una vez que lo malo de vivir en Inglaterra era que uno podía llegar a acostumbrarse… personalmente, lo dudo… un país en el que el pepino es el principal ingrediente de la amplia mayoría de sandwiches comercializados, y en el que los de atún ocupan los lugares más recónditos y menos vistosos de los supermercados, proscritos, como si se tratara de material pornográfico; sencillamente, no es un país digno para el desarrollo de la vida diaria…

Eso sí, una cosa no quita la otra, y también hay que reconocer que, en lo que a “musical events” se refiere, estamos a años luz de los ingleses… si bien, la agenda madrileña se encuentra copada por vestustas morlas, russians reds y sociedades secretas; resulta que sobre los escenarios de Londres, este mismo mes, van a coincidir los Pixies, Neil Young y el comeback de Blur, entre otros… las comparaciones son odiosas y el debate, complejo y absurdo… todo desemboca en la pregunta de siempre: ¿por qué tanta miseria?

Buscando escapar de (o ahondar en, nunca se sabe) la misma, la versión más grouppie y gritona del abajo firmante se embarcó en una alocada escapada (otra más) de lunes-martes para asistir, precisamente, al comeback de Blur, a celebrar en una especie de garitillo que hacía las veces de salón de actos del sindicato de estudiantes de la universidad en la que los miembros de la banda cursaron sus estudios superiores (excepto Dave Rowntree, el batería)…

Al lío: me presento en el citado Goldsmiths College a eso de las 18h… canjeo mi cutre-mail impreso por una pulsera y me pongo a la cola… me llama la atención que, tratándose de Blur, sólo tenga por delante de mí a alrededor de quince personas estando el inicio del concierto programado para las 19h30m… aforo limitado (unas 300 personas) con todas las entradas vendidas… desisto de interactuar con nadie en la cola ante la ausencia de alguna gacelilla interesante…

Se abren las puertas… entre las pibis que se dirigen al ropero y los-que-no-son-pibis, que se dirigen directamente a la barra del bar, como buenos ingleses; no me resulta demasiado complicado hacerme fuerte en primera fila, un hecho al que, en principio, no di demasiada importancia, pero que más tarde resultaría vital para mi supervivencia… miro a mi derecha y a mi izquierda y descubro que, a ambos flancos, estoy rodeado por sendas pibis japonesas (que, dicho sea de paso, no llegan a alcanzar el grado de “gacelillas”)… después de todo, todo parecía indicar que el concierto iba a ser una especie de “live at the budokan” revisited…

De ahí al comienzo del concierto, lo más reseñable que sucede es, primeramente, el toque en el hombro que recibo por parte de una gacelilla (esta sí) inglesa situada justo detrás de mí (y acompañada por su novio) advirtiéndome de que se va a acercar a la barra del bar y preguntándome si quiero que me traiga algo de beber… aparte de fliparlo ante tal ejemplo de camaradería inglesa de la que, en mi puta vida, había sido testigo; declino su oferta agradeciendo su ofrecimiento con la excusa de no querer mearme patas abajo (me pregunto dónde lo echará ella, que se dispone a abordar su segunda o tercera lata de cerveza de medio litro)… instantes después, en uno de los laterales del foso de seguridad, intuyo la presencia de una cara conocida… coño, se trata de Jude Law, quien se dispone a contemplar, igualmente, el concierto, acompañado de su hijo (buscando una analogía, se me ocurre que podría ser comparable a que Antonio Resines y su hijo contemplaran juntos entre bambalinas un concierto de Los Ronaldos)… se monta un pequeño revuelo generalizado y la japonesa de mi derecha (la más fea de las dos) está a punto de sufrir una crisis de ansiedad mientras no deja de hacer fotografías al horizonte buscando el careto del Law

Se apagan las luces… comienza a sonar en off The debt collector, uno de los temas instrumentales de la banda… no dejo de caer en el asombro… mucha rivalidad y mucha polla, pero los muy hijosdeputa han imitado la puesta en escena de Oasis (no olvidemos que estos llevan prácticamente una década iniciando sus actuaciones con el sonido pregrabado del instrumental Fuckin’ in the bushes, para muchos su mejor canción)… nada cambia… suenan los acordes iniciales de She’s so high… comienza la regresión temporal… público entusiasta, entregado, tranquilo… ¿tranquilo? y una polla… a las primeras de cambio, cae el Girls and boys, en el que la letra ahora dice “love in the 90’s was paranoid”… empiezo a temer por mi vida… comienzan las avalanchas y el movimiento…

He de confesar que tenía mis miedos (bastante fundados considero, sobre lo que, musicalmente, me iba a encontrar, debido más que nada a las tendencias musicales recientes del puto místico del Albarn)… afortunadamente, dichos miedos desaparecieron rápidamente… lo que sí me dio miedo (y pavor), sin embargo, fue el aspecto de la dentadura de Mr Albarn, con una de sus paletillas de oro (cual mafioso del este)… hay que joderse cómo nos estropea la edad… los hits iban cayendo… que si Tracy jacks (siempre me ha parecido de los temas más obviables de la banda), que si There’s no other way (a estas alturas había ya recibido más golpes que en todos mis años anteriores de conciertos), hasta que, al fin, con Badhead se hace un poco la calma… calma que aprovechan los gorilillas del foso para empezar a repartir botellas y vasos de agua entre las primeras filas ante el insoportable calor que comienza a hacer en el garitillo…

Hasta que no interpretan Beetlebum, con su increíble e intenso tramo final, no soy consciente de lo que ansiaba la banda el regreso de Graham Coxon (aka el pepo del indie británico)… un Coxon capaz, además, de dotar de nuevos matices, con su guitarra, a temas que, como Out of time, pudieran sonar algo opacos en el pasado… serán quizás los efectos de las latas de red bull que, una tras otra, va consumiendo de manera casi ansiosa y automática… así, tras bordar Trimm trab (uno de mis favoritos), el bueno de Graham revive su momento de mayor gloria al frente de Blur, interpretando Coffee and tv… tras él, la presencia del contrabajo anuncia la llegada de Tender, tema que han retocado levemente para incluir un pasaje “a cappella” para lucimiento personal de puto-damon-albarn…

Vuelve la algarabía con Country house… el calor acumulado comienza a hacer que el techo y las paredes empiecen a gotear… todo el mundo sudando a chorros… los seguratas que no dan abasto a repartir agua… alguien grita “Dave Rowntree for prime minister” aludiendo al activismo político del mismo… megáfono en mano, Albarn interpreta Oily water, otro de los verdaderos highlights del concierto… vuelve la marejada con Chemical world, Sunday sunday (en una versión mucho mucho más acelerada de lo habitual) hasta que le toca el turno a Parklife, canción en el que la locura se desata ya por completo y empiezo a temer por que la valla de protección ceda… milagro: no lo hace…

El “(…)and you mind gets dirty as you get closer to (thirty)” (Albarn, con 41 años ya a sus espaldas (y una paletilla de oro, no nos olvidemos) se niega a pronunciar la palabra “thirty”) de End of a century resulta ya, a estas alturas de la vida, más una certeza que una revelación… estamos en el tramo final de la actuación previo al bis… fuego de artillería… To the end (con el “mercenario” que llevan de acompañamiento (y digo “mercenario” porque, a pesar de tocar teclados y controlar los sonidos programados, en una esquinilla del escenario, ni siquiera le presentan) haciendo las veces de clarinetista) y This is a low… deshidratación absoluta…

Pero lo “peor” estaba por llegar… Popscene y Advert, durante las que se advierte, claramente, a la banda en una situación de absoluta comodidad con un genial ambiente entre sus miembros (Graham Coxon dando una voltereta hacia atrás en el suelo al tiempo que toca la guitarra) son enlazadas con Song 2, esa canción que gracias a dios sólo dura dos minutos porque, de lo contrario, no hubiera vivido para contarlo… no podía faltar For tomorrow, uno de los temas más imprescindibles del repertorio del grupo que, por suerte, vuelven a recuperar; para acabar terminando con The universal, tras el cual, por fin, las puertas del garitillo se abrieron para poder respirar algo de aire… con todo el mundo al borde de la lipotimia, nadie cometió la temeridad de pedir un nuevo bis…

Mi previsión de desplazarme a Londres por una sola noche sin una muda de ropa se vio superada por el desarrollo de los acontecimientos… lamentablemente, el merchandising de la banda sólo respondía a mis demandas de una camiseta limpia (ni rastro de gallumbos o pantalones), así que tuve que obrar en consecuencia, ante el miedo de que me prohibieran subir al avión de vuelta a Madrid…

Al día siguiente, me dispuse a adquirir mi ejemplar de la revista Uncut, con una portada bastante obvia… me cagué en la puta cuando me di cuenta de que no me habían dado el cd gratuito que te viene con la revista aunque, más tarde, viendo que se trataba de un cd con grupos del sello de Damon Albarn (un sello llamado “Honest Jon’s Records”), entre los que se incluyen bandas como Abdel Hadi Halo & The El Gusto Orchestra of Algiers, Were Omito o Wareika Hill Sounds; no pude evitar suspirar aliviado… Blur seguirán estando, pese a su período de inactividad, a años luz de todos los grupillos (léase en tono despectivo) surgidos en Gran Bretaña durante esta última década, pero su líder sigue siendo un místico y un pufo flipao… a ver lo que le dura Graham Coxon esta vez…



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