Caver + Shonen Bat + The Blue Period

Friday, March 11, 2016 - 21:30
Madrid

ACTO SEGUNDO

Sala de conciertos. Moqueta negra en el suelo de pisadas suplicantes y una pared que separa el escenario de la puerta de la segunda entrada. Antes de la entrada con ventanas, y después del frío metal, la gente aguarda con su cigarrillo, palabras, risas y cerveza porque hoy no se puede fumar dentro de la sala.

A la derecha se reparten números de colores por seis euros que dicen que aquel día también estuviste ahí. Un poco más adelante un mostrador y detrás un frigorífico guardado por una sonrisa. Delante de ella, una mano que tiembla cada vez que le pide olvidar. Entre los dos hay una cortina que hoy invita a entrar a aquel que quiso ver como eran los sueños que aún no han sido imaginados.

Al final, en el lateral derecho está el escenario presidido por una batería y unas flores muertas. La lámpara amarilla está encendida a la izquierda del escenario. Las guitarras descansan en el suelo. Los discos duermen sobre la mesa a unos metros de distancia.

Anochece.

 

SEÑORA STOCKMANN.

— ¿Habéis terminado las clases tan temprano?

MORTEN.

— Es que hemos tenido una riña con los otros chicos en el recreo, y...

EJLIF.

— Porque ellos se metían con nosotros.

MORTEN.

— Sí, y entonces el señor Korlund ha dicho que sería conveniente que nos quedásemos en casa algunos días.

DOCTOR STOCKMANN. (Chasca los dedos y baja de la mesa.)

— ¡Mejor! Me alegro. No volveréis a pisar la escuela.

LOS NIÑOS.

— ¿No? ¿Nunca?

SEÑORA STOCKMANN.

 — Pero, Tomás...

DOCTOR STOCKMANN.

— Nunca. Les enseñaré yo mismo. Ya no tendréis que estudiar nada de nada; pero, eso sí, haré de vosotros hombres libres y superiores. Para ello, Petra, necesitaré tu ayuda, ¿me oyes?

PETRA.

— Cuenta conmigo, papá.

DOCTOR STOCKMANN.

— Instalaremos la escuela en la sala donde me insultaron llamándome enemigo del pueblo. Pero se requerirá que vengan más alumnos aún; me hace falta lo menos una docena de muchachos para empezar.

SEÑORA STOCKMANN.

— No los encontrarás en toda la ciudad.

DOCTOR STOCKMANN.

— ¡Eso, lo veremos! (A sus hijos.) ¿No conocéis vosotros algunos granujillas?

MORTEN.

— Sí, papá, yo conozco algunos.

DOCTOR STOCKMANN.

— ¡Magnífico! A ver si puedes traérmelos. Quiero ensayarme con ellos. A veces se encuentran verdaderos prodigios.

MORTEN.

— ¿Y qué vamos a hacer cuando seamos hombres libres y superiores?

DOCTOR STOCKMANN.

— Entonces, hijos míos, iréis a la caza de lobos, que por aquí abundan.

SEÑORA STOCKMANN.

— Con tal que no sean los lobos los que te cacen a ti, Tomás...

DOCTOR STOCKMANN.

— ¿Qué locuras estás diciendo, Catalina? ¿Cazarme? ¿A mí, que ahora

soy el hombre más poderoso de la ciudad?

SEÑORA STOCKMANN.

— ¿Poderoso?... ¿Tú?

DOCTOR STOCKMANN.

— Sí. Y hasta me aventuro a decir que soy uno de los hombres más poderosos del mundo.

MORTEN.

— ¿De veras, papá?

DOCTOR STOCKMANN. (En voz baja.) ¡Chis! ¡Silencio! Todavía es

un secreto; pero vengo de hacer un gran descubrimiento...

SEÑORA STOCKMANN. (Extrañada.)

— ¿Otro descubrimiento?

DOCTOR STOCKMANN.

— Sí, otro. (Congregando a todos en torno suyo.) Helo aquí. Escuchad. El hombre más poderoso del mundo es el que está más solo.

SEÑORA STOCKMANN. (Sonríe y mueve la cabeza.)

— ¡Tomás, Tomás!

PETRA. (Tomándole cariñosamente las manos.)

— ¡Papá!

(*) Un enemigo del pueblo, Henrik Ibsen 

No queda nadie en las calles. No hay cura, dicen los que escribieron libros de texto de aulas vacías. Llega la noche en la frontera del fin de semana, donde nadie creía que hubiera sueños que aún no se habían imaginado. Pero ahora, los que sonríen al salir de la sala, se sienten poderosos, solos en su mundo recién construido.   

 

Carver

Shonen Bat

https://shonenbat.bandcamp.com​

The Blue Period

https://theblueperiod.bandcamp.com/