Entrevista con La Buena Vida
Con motivo del concierto que La Buena Vida realizó el pasado día 10 de Julio en Madrid, acompañados por la orquesta "Et Incarnatus", tuvimos la oportunidad de conversar brevemente con Mikel Aguirre, guitarrista y voz del grupo, en uno de los descansos de la prueba de sonido previa a la actuación.
Es el momento de volver la vista atrás y hacer balance de este último año, en el que muchas cosas han sucedido en torno a esta banda donostiarra, como ellos mismos admiten: cambio de discográfica, nuevo disco, extensa gira... lo cierto es que no han parado... todo comenzó en julio del año pasado, cuando, al fin, pudimos verlos en el festival Contempopranea, tras dos años en los que, por unas causas o por otras, siempre se habían acabado cayendo del cartel... finalmente, a la tercera fue la vencida y tuvimos la ocasión de vivir un concierto de lo más especial...
Creo que fue la primera actuación con canciones de "Álbum" en directo. Igual sí habíamos sacado en la gira anterior, al final, pues alguna y tal... pero con el disco en mente, y habiendo trabajado en él, no habíamos hecho ninguna actuación... por eso estuvo guay, porque era como el primer día... había que probar las canciones y salió bien, afortunadamente... porque a veces en los festivales es complicado. Para nosotros fue un flipe ver tanta gente allí como locos. Es muy guay ese festival... es un festival pequeñito... el pueblo, muy chulo... el ambiente es mucho más relajado...
Precisamente, dentro de nada volverán a tocar nuevamente en el Contempopranea, cuando se cumple un año desde que se publicara el single "Los Planetas", adelanto de lo que, por aquel entonces, iba a ser su nuevo disco, "Álbum"... le pedimos a Mikel que nos haga un balance de lo que, para la banda, han supuesto estos últimos doce meses...
Un balance muy bueno... creo que hemos dado un paso de gigante este año... La Buena Vida tenía ya una credibilidad, pero había una serie de aspectos en los que éramos todavía "amateurs" y queríamos cambiar eso. Primero fue el cambio de compañía, por cambiar un poco de aires, cambiar un poco la forma de trabajar y, luego, por estar más arropados técnicamente... hemos mejorado mucho... hemos hecho 50 conciertos, cosa que igual nos hubiera costado 3 años de los anteriores. Al final, todo tiene sus "pros" y sus "contras"... es duro... más aún cuando el lunes tienes que volver a trabajar, pero está muy guay... sobre todo, que hemos tenido una respuesta por parte del público muy buena, llenándose prácticamente todas las salas... la gente muy bien... ha habido conciertos mejores y peores... también ha habido acontecimientos como, por ejemplo, que Raúl, nuestro batería, ha sido padre y nos ha pedido una excedencia, y en su lugar ha venido Iñaki de Lucas, que es nuestro productor... es difícil organizarlo pero todo ha salido muy bien....
Es indudable que, dentro del panorama independiente español, los de San Sebastián suponen una clara referencia para muchos de los grupos que comienzan; por no comentar el hecho de que, además, muchas bandas nacionales les señalen como influencia a la hora de hablar de su música... a pesar de ello, ni se inmutan... ante todo, humildad...
Me parece fenomenal, pero a mí no me supone una presión. Yo no me considero un referente. Ni yo ni los demás. No nos consideramos un referente que vaya a generar una corriente que pueda influir en la gente... si es así, pues perfecto y adelante, pero creo que eso son consideraciones que no debe hacer el grupo. El grupo se tiene que centrar en hacer lo que hace bien y disfrutar de ello. Y ponerte la presión de decir "yo en realidad soy el ejemplo para alguien" o "tengo un montón de seguidores", es un planteamiento que lleva a presionarte a ti mismo. Hay que obviar ese tema y no pensar en ello. Al menos yo lo veo así. Además, no somos un grupo que, en el trato con la prensa o con el público, vayamos en plan "eh, que estoy marcando época" ... todo lo contrario
Entre las canciones que forman parte de su discografía y, más concretamente, de su último disco, nos encontramos con composiciones de carácter más alegre, más "happy", y con temas más tristes, más llenos de contenido... posiblemente, la mayoría de los seguidores de LBV nos sintamos más identificados y prefiramos aquellos que pertenecen al segundo grupo, pero ¿y ellos?
Nos gustan todas... ha de haber un contrapunto, no todo puede ir en la misma dirección. Creo que esa es una de las virtudes del grupo, que no hay un "alma matter" que compone y que filtra toda la composición, sino que hay cuatro compositores y luego hay una puesta en común en la que también participa el productor... al final acaba siendo algo de todos... no hay una voz absoluta que diga, por ejemplo: "esta canción va con saxo porque yo quiero que sea así"... se trata más de un toma y daca. A mí me parece que hay canciones diferentes. Los singles me gustan, pero al final los singles me acaban cansando... soy una persona a la que le gusta escuchar LPs... me gusta descubrir canciones que no han sido singles... algunas me parecen tan buenas o mejores que los singles. Creo que esto también ocurre con LBV: a mí los singles de LBV me encantan, pero hay muchas canciones que igual suponen, emocionalmente o sentimentalmente, más cosas que un single. Entiendo que haya canciones, digamos más para todos los públicos o más pegadizas, pero creo que tiene que haber de todo. Este disco está muy bien porque hay canciones que se salen un poco de un intento de ejercicio de búsqueda de "hits"... hay algunas de ellas en las que directamente quiero tocar un palo raro o extraño, "Deja las tiendas desiertas" por ejemplo... es una canción extraña, que no es convencional en nuestra manera de actuar... creo que eso está muy bien porque te permite ir tocando palos y experimentando cosas que luego al final llevas a tu manera habitual de hacer una canción, pero con una pincelada de ese experimento que has hecho. No siempre hay que hacer lo mismo simplemente por el hecho de saber que funciona.
Tampoco queríamos dejar pasar la oportunidad de que Mikel nos diera su visión del panorama musical actual... en nuestro país, cada vez hay más festivales, hay más sitios en los que tocar... quizás sea un buen momento para la música independiente, ¿o, simplemente, todo se debe al tema de la piratería e internet, lo que provoca que los grupos tengan que salir y ganarse la vida en el escenario?
Yo creo que no es un buen momento para la música. Como suele decirse, cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Ha habido momentos mucho más interesantes, pero no sólo en España, sino también a nivel internacional. Para mi gusto, en los 90 sólo ha habido cuatro cositas que hayan marcado época. En cuanto al tema del directo, creo que está propiciado por todo el asunto de internet. Los artistas se dan cuenta de que vendiendo discos no ganan dinero, de que si un grupo quiere mantenerse y quiere estar en esta historia tiene que tocar, lo que aparte es una buena manera de hacer promoción, de rodar y ensayar. A mí me encanta tocar, me gusta mucho el escenario. Es muy activo, muy real, pero también muy sufrido, porque a veces hay mucha presión, muchos nervios. Es un poco agridulce, aunque cuando sale bien hay una sensación muy especial. Económicamente creo que compensa mucho más el hecho de hacer una gira larga, que dejarse en manos de una compañía, hacer promoción y hacer únicamente un par de conciertos. De vender discos, lamentablemente, no vive nadie, ni siquiera las propias compañías discográficas. La industria tiene que ponerse las pilas. Se las debería de haber puesto hace mucho tiempo y no haber hecho como el avestruz, y no querer ver el problema cuando el problema estaba ahí. Internet estaba ahí. El mundo se está complicando mucho más y hay que estar al día. Es un negocio que se ha quedado, en cierto modo, obsoleto, tanto a nivel de legislación como a los demás niveles. No lo han enfocado bien. Ahora están por detrás y hay muchos problemas. Las grandes discográficas habrán sido las primeras en haber sufrido, pero eso a las pequeñas también les ha fastidiado mucho. En este sentido, me parece que "Sinnamon" tiene mucho mérito, ya que siendo el momento coyuntural que es, está haciendo una gran apuesta no sólo con LBV, sino en general, licenciando un montón de cosas y moviéndose de una manera, en cierto modo, muy arriesgada, algo que muchas compañías no harían.
Dejamos a Mikel de nuevo inmerso en las pruebas de sonido. Pruebas de sonido que dieron su fruto en el espectacular, intenso y emocionante concierto al que tuvimos la suerte de asistir después, con la sala Aqualung llena de nuevo y con el público rendido a los pies del grupo donostiarra, que, sin duda, ha recogido (y está recogiendo) los frutos de tantos años de trabajo.